Palma cambia, se reinventa, se expande. Pero hay espacios que resisten. Restaurantes que han sobrevivido a modas, aperturas fugaces, crisis y transformaciones del barrio. Esta selección reúne locales que continúan activos en 2026, manteniendo su esencia y aportando carácter a la ciudad. No es una guía turística, es un mapa cultural de la gastronomía que define Palma.
Una ruta gastronómica que revela la ciudad de Palma de 2026
Si buscas restaurantes en Palma que sigan abiertos y mantengan una propuesta sólida, aquí encontrarás una selección actualizada de locales que continúan activos en 2026 y siguen siendo parte fundamental de la escena gastronómica de la ciudad.
Cocina de autor
Aromata
La propuesta más urbana de Andreu Genestra se mueve entre tradición y carácter propio. Una cocina que afirma raíces exigentes y trabaja la temporalidad como principio: sabores que cambian con la estación, producto escogido y una mirada que combina oficio y sensibilidad. Un espacio donde la identidad se expresa sin artificios y el paladar encuentra en cada plato una lectura honesta de la tierra y del momento.
Los menús de Adrián Quetglas condensan una trayectoria vivida entre Mallorca, Londres, París y Moscú. Experiencias que se transforman en platos con mirada internacional y sensibilidad mediterránea, fruto del trabajo junto a algunos de los cocineros más influyentes de la escena contemporánea. Una propuesta sólida, personal y abierta al mundo que invita a viajar a través del sabor sin perder la raíz.
Dins Santi Taura ocupa un lugar singular en la Calatrava, donde el chef fusiona los conceptos que ha trabajado en los últimos años. Una gastronomía que parte del recetario mallorquín, bucea en la memoria culinaria de las islas y apuesta por el producto de temporada como principio. Taura está presente en cada gesto, tanto en la sala como en la cocina, construyendo una experiencia que combina tradición, territorio y una manera de entender la cocina profundamente personal.
Andana es la lectura urbana de Maca de Castro, una cocina que trabaja la tradición mallorquina desde la inmediatez y el producto de temporada. La chef, con estrella Michelin y tres Soles Repsol, propone platos sencillos en apariencia pero sostenidos por técnica y sensibilidad, donde cada ingrediente llega en su mejor momento. Una propuesta cercana y accesible que mantiene la identidad de la casa y demuestra que la raíz también puede expresarse en pleno centro de Palma.
Zaranda, el mítico proyecto de Fernando Pérez Arellano, sigue enamorando los sentidos en el casco antiguo de Palma. Ubicado en el hotel Es Princep, aunque con acceso independiente, el restaurante construye su propuesta a partir de sugerentes menús degustación —Hipodermis, Dermis y Epidermis— que exploran técnica, memoria y territorio. Encurtidos con guiños al mundo árabe abren el recorrido, evocando la historia de los antiguos depósitos donde se adobaban y teñían las pieles. Una cocina precisa, narrativa y profundamente personal que mantiene intacta la identidad de Zaranda.
Emilio Innobar profundiza ahora en una “cocina de emociones”, donde la excelencia del producto sigue siendo la base, pero con una nueva sofisticación que busca revelar lo mejor de cada materia prima. El chef trabaja una propuesta personal y evolucionada, inmediata y precisa, que transforma calidad en sensibilidad. Una cocina que se reinventa sobre sí misma y que aspira a transmitir emoción en cada plato sin perder el carácter que siempre ha definido la casa.
Sumaq se ha convertido en un referente de la cocina peruana en Palma. Irene Gutiérrez acerca técnicas y productos de su país con una sensibilidad que conecta tradición y contemporaneidad, trasladando al comensal a un paisaje culinario que recorre el continente americano. Una propuesta llena de matices, donde cada plato funciona como un viaje breve y preciso por la identidad peruana y por la mirada personal de la chef.
Cuina Vivant es un proyecto de impacto positivo que nace de criterios de sostenibilidad, compromiso social y ética empresarial. Su cocina de mercado trabaja producto de proximidad y recetas de siempre con un twist, el toque de autor de su chef, que aporta frescura y carácter sin perder honestidad. Una propuesta que suma desde la coherencia y que demuestra que la gastronomía también puede ser una forma de cuidar el entorno.
En la primera planta del Hotel Artmadams se encuentra Art Wall, un restaurante que trabaja una cocina mediterránea en una terraza llena de color y marcada por las vistas al mural de José Luis Mesas. Un espacio luminoso y relajado donde el entorno forma parte de la experiencia: platos frescos, ritmo tranquilo y una manera de cocinar que acompaña la identidad artística del edificio. Una propuesta que suma desde la sencillez bien entendida y que convierte la terraza en uno de sus mejores argumentos.
The Wine Side ofrece una cocina de alta calidad acompañada por una selección de vinos realmente destacable, disponible por copa o botella y con precios razonables. Toni Cabanellas, su propietario, trabaja con una obsesión clara por el producto de calidad y por una filosofía sostenible siempre que es posible. Una propuesta honesta, cercana y bien construida, donde la cocina y el vino dialogan con naturalidad y cada detalle refleja el compromiso del proyecto.
La robata es el hilo conductor de Quinta Avenida, una cocina que se organiza alrededor del fuego y del ritmo que marca la parrilla. El local, con techos altos y grandes aberturas que dejan entrar luz natural, despliega en su centro una barra privilegiada que rodea el laboratorio culinario de fríos y calientes. Un espacio vivo, luminoso y preciso, donde la técnica se muestra sin artificios y la experiencia se construye a la vista del comensal.
Wasabi es uno de los veteranos de la ciudad, un restaurante que ha construido su identidad a partir de pulcritud, constancia y una manera de cocinar que combina humildad con mente abierta. Su propuesta japonesa se sostiene en el cuidado del detalle y en la búsqueda de nuevos matices sin perder la esencia. Una cocina precisa, equilibrada y fiel a un estilo que ha sabido mantenerse vigente con el paso del tiempo.
Japo Santa Catalina desarrolla una cocina de fusión solvente bajo la dirección de Alberto García. El equipo trabaja con personalidad propia y un discurso sólido que combina técnica, frescura y una mirada abierta. Una propuesta que entiende el barrio, respira ritmo urbano y construye platos donde la mezcla funciona con naturalidad y criterio. Un espacio que confirma que la fusión también puede ser precisa y honesta.
Ramen Otaku vive su obsesión con el caldo perfecto. «Otaku» define a quien siente una afición profunda, y aquí esa devoción se traduce en auténticos fanáticos del ramen: platos frescos, honestos y preparados con una entrega que se nota en cada bol. Una propuesta urbana y accesible que combina técnica, sabor y una manera de cocinar que nace del entusiasmo. Ramen hecho con amor, sin artificios y con precios que mantienen la esencia del proyecto.
Kasui apuesta por una cocina atrevida y una coctelería de autor que despierta todos los sentidos. Este izakaya bar japonés —un formato aún poco habitual en Palma— propone tapas y platos nipones con una mirada contemporánea y un ambiente pensado para disfrutar sin prisa. Una propuesta viva, fresca y con carácter, donde la fusión, el ritmo y la barra construyen una experiencia que entiende el espíritu de los izakayas y lo adapta con criterio a la ciudad.
Bajando hacia Jaime III, junto al museo Es Baluard, aparece S’Àngel Bistro, un espacio que trabaja una cocina mediterránea con guiños afrancesados y una carta de vinos que acompaña con criterio. Sus platos se mueven entre el concepto de gastrobar y una cocina de nivel, donde la técnica se expresa con naturalidad y el producto sostiene el discurso. Un lugar que entiende el ritmo del barrio y ofrece una propuesta cercana, precisa y bien construida.
En Vía Sindicato, casi al llegar a la Plaza de Santa Catalina, Wine & Food despliega la poesía de un interior encantador y el secreto compartido de una copa de vino. Su cocina mediterránea está pensada para todos los gustos y se sostiene en una ubicación privilegiada en pleno corazón de Palma. Un espacio cálido, accesible y con carácter, donde la sencillez bien entendida y el ambiente hacen la magia del lugar.
En Vandal, Bernabé Caravotta y Sebastián Pérez hablan de “experiencia única” y no exageran: su propuesta es un viaje por distintas culturas gastronómicas del mundo, construido a través de sabores, aromas, colores y texturas que sorprenden sin perder coherencia. La cocina avanza con intención, mezcla referencias y juega con la creatividad desde un discurso sólido. Un espacio donde la técnica, la imaginación y la energía de la sala se unen para crear una experiencia que deja huella.
Nola Cajun se nutre de una tradición lejana y llena de confluencias: una cocina mestiza que mezcla influencias españolas, francesas, caribeñas, africanas y estadounidenses. El resultado es una propuesta condimentada y colorista, donde conviven productos del mar, del río y de la tierra. Una cocina viva, mágica y emocional, que evoluciona cada día y que mantiene intacto el espíritu de Nueva Orleans adaptado al pulso de Palma.
La Miranda es uno de esos restaurantes que uno repite por la intensidad de sus sabores y por unas preparaciones que siempre llegan con detalles propios de una casa de nivel. Facundo domina con precisión la fusión entre gastronomía latinoamericana y asiática, una mezcla que en sus fogones se convierte en platos de carácter, técnica y matices profundos. Una cocina que apuesta por el sabor y que mantiene una identidad clara, viva y bien ejecutada.
L’Informal Tacos es una taquería distinta, de esas que entienden el taco como gesto y como encuentro. Un espacio en pleno Palma donde comer con las manos es parte del ritual y el buen ambiente se vuelve imprescindible. Tacos sabrosos, ritmo desenfadado y una manera de cocinar que apuesta por la autenticidad sin perder frescura. Un lugar para compartir, disfrutar y dejarse llevar por esa informalidad que acaba siendo su mejor sello.
Bianco e Rosso es uno de esos italianos que sostienen el pulso de Santa Catalina sin necesidad de levantar la voz. Su cocina trabaja la tradición con respeto: ingredientes bien escogidos, platos que hablan claro y pizzas artesanales que salen del horno con carácter propio. Un espacio que acompaña la vida del barrio y suma a la escena gastronómica de Palma sin perder su propio ritmo.
Enoteca 1918 funciona como un pequeño refugio para quienes disfrutan del vino sin prisas. Su propuesta combina cocina y enología con una naturalidad que no necesita demostraciones: tapas y platos de autor que dialogan con vinos seleccionados para potenciar aromas, matices y memoria. Pocas mesas, trato cercano y una terraza que invita a desconectar; un espacio para compartir, aprender y dejar que el vino marque el ritmo de la noche.
Es uno de esos lugares donde la tradición italiana se convierte en relato. Más de un siglo de historia sostiene una cocina que Michele Caporale interpreta con alma propia: producto escogido, platos que viajan entre memoria y creatividad, y un servicio cercano que acompaña sin prisa. Un espacio cálido y acogedor que ha sabido encontrar su sitio en Palma, sumando a la escena gastronómica desde la calidad y la coherencia.
A Gogò Pizzabar defiende una manera de hacer pizza que apuesta por la autenticidad sin perder frescura. Ingredientes de primera, masa fina y ligera, y un ambiente casual donde todo fluye con naturalidad. Un espacio inclusivo y pet friendly que suma al barrio desde la sencillez bien entendida: pizzas sabrosas, trato cercano y una forma de cocinar que habla claro y se deja querer.
La Cuadra del Maño es un templo para quienes buscan carne tratada con respeto. Una familia de maños, conocedora de la buena materia prima, selecciona cada pieza a diario y trabaja el vacuno como si fuera un oficio heredado: atemperado con calma y llevado a las brasas hasta lograr un punto impecable. Un espacio donde la técnica se mezcla con la tradición y la parrilla marca el ritmo de una propuesta honesta y contundente.
Aquí la cocina se mueve a fuego vivo y sin atajos. Gonzalo Chávez selecciona personalmente cada pieza, buscando razas y productores que le permitan renovar la propuesta semana a semana. Carnes maduradas que hablan de oficio —Bos Taurus Primigenius, auténtico buey Parda de Montaña, Simmental o Angus certificado argentino— trabajadas con precisión y llevadas a las brasas hasta encontrar su mejor expresión. Un espacio donde la técnica sostiene el carácter y la parrilla marca el ritmo de una cocina que se toma en serio el producto.
Palma sigue construyendo su escena gastronómica con ritmo propio: cocinas que dialogan con la ciudad, proyectos que evolucionan y espacios que entienden el pulso de 2026. Esta ruta es solo una parte de lo que ocurre aquí; el resto continúa desplegándose en cada barrio, en cada barra y en cada fogón que decide mirar más allá.
Y si quieres seguir explorando, vale la pena entrar en nuestro apartado Foodies & Travellers, donde la curiosidad se convierte en mapa y cada recomendación abre otra puerta.