Tilda Swinton transforma el Atrio del Guggenheim Bilbao en un viaje de gestos, memorias y presencias que cobran vida en House of Gestures.
El Museo Guggenheim Bilbao y Dom Pérignon presentan la performance de Tilda Swinton y Olivier Saillard «House of Gestures»
Había una vibración en el Atrio del Guggenheim Bilbao, una especie de zumbido antiguo que venía del acero, del titanio, del aire que se arremolinaba entre las curvas del edificio como si buscara un sitio donde quedarse. La gente entraba despacio, casi flotando, como si todos hubieran dejado algo pendiente afuera y ahora solo quisieran entregarse al misterio. Y allí, en medio de esa nave luminosa, estaba Tilda Swinton, quieta como un faro antes de encenderse.
House of Gestures, lo llamaban. Pero era más que una casa: era un viaje. Un viaje sin carretera, sin mapa, sin gasolina, solo cuerpo y gesto, solo presencia pura. Olivier Saillard había imaginado la obra inspirándose en Dom Pérignon y en la arquitectura del museo, pero lo que uno veía no era inspiración: era trance. Era Swinton moviéndose como si escribiera un poema sin tinta, como si cada gesto fuera una palabra que se deshacía en el aire antes de caer al suelo.
Cuando el silencio se convierte en un territorio vivo.
Las normas eran férreas: puntualidad, silencio, nada de móviles, nada de cámaras. Treinta y cinco minutos de desnudez emocional. Y entonces ella empezaba a vestirse. Una prenda, luego otra, como si cada una guardara un fantasma, un recuerdo, una historia que pedía salir. Y al ponérselas, el Atrio, ese espacio inmenso, casi lunar que se convertía en un lugar habitado por presencias que no se veían pero se sentían. Historias reales, imaginadas, soñadas, qué más daba. Lo importante era que vibraban.
Decían que todo esto venía de Creation is an eternal journey, la iniciativa de 2025 que hablaba del arte como un camino sin fin. Y allí, en 2026, ese camino se abría de nuevo, brillante, extraño, inevitable.
Las entradas, gratuitas, se liberarían el 21 de mayo a las diez de la mañana. Y pensé: quien consiga entrar no verá una performance. Verá un latido. Verá un gesto que se queda para siempre.
Actividad coorganizada por el Museo Guggenheim Bilbao y Dom Pérignon.
- Duración estimada: 35 min.
- Máximo 2 entradas por persona. Aforo limitado
- Se ruega puntualidad. Apertura de puertas a las 20:30 h.
- No estará permitido el acceso al recinto una vez iniciado el evento.
- Prohibido el uso de móviles y cámaras durante toda la actividad.
Puedes informarte en Museo Guggenheim Bilbao
- ¿Cómo llegar? Abandoibarra Etorb., 2, Abando, Bilbao, Bizkaia
Por Mónica Cascanueces.
