Claudio Vargas cocina desde la emoción y hacia la emoción. Veinte años de oficio, una curiosidad que nunca descansa y una creatividad que se mueve sin fronteras han convertido a este chef chileno en una de las voces más singulares de la gastronomía en Mallorca.
Su cocina libre, anárquica y profundamente personal mezcla memoria, técnica y fantasía para construir platos que cuentan historias. Hoy, mientras prepara nuevos proyectos que marcarán un antes y un después en su trayectoria, hablamos con él sobre su camino, sus influencias y la esencia que define su trabajo.
Claudio Vargas: la esencia de un cocinero que transforma la emoción en sabor
A las puertas de nuevos proyectos, un libro y un documental que recorren dos décadas de trabajo, nos reunimos con Claudio para comprender cómo se ha formado, qué lo inspira y hacia dónde se dirige. Experiencias, una curiosidad que nunca muere, fantasía, creatividad, sensaciones e infinitas emociones definen a este chef inquieto, que hoy nos abre su universo culinario para compartir la esencia de lo que viene.
Hola Claudio, para empezar… ¿de dónde eres?
De Santiago de Chile
¿Cómo y cuándo te iniciaste en la cocina?
Llevo más de 20 años en este oficio. Ha sido un camino largo, intenso y lleno de buenos resultados. Comencé en Chile dirigiendo uno de los restaurantes más importantes de la zona, Los Adobes de Argomedo, con capacidad para 1.500 comensales. Más tarde asesoré al restaurante Mito Urbano.

Y desde ahí comienza tu aventura europea. ¿Cuál fue tu primer trabajo en España?
Mi primer trabajo fue en la cadena de restaurantes suecos Göta Känal, con locales en Tenerife y Alcudia.
¿Desde cuándo resides en Mallorca?
Desde hace 16 años.
Cuéntanos dónde has trabajado y dónde trabajas actualmente en la isla.
Como comenté, mi experiencia europea comenzó en Göta Känal (cocina nórdica). Después pasé por Café del Sabor (cocina francesa), Foxy’s (cocina inglesa), Utopía (mediterránea de autor) y en el barrio de Santa Catalina gestioné mi propio restaurante, Essencia, de cocina de autor. También trabajé en Playas de Muro, en Royal Beach (autor), en Port Adriano en Bruno (francesa de autor), y en los últimos años he asesorado Vilacuisine, una cadena de restaurantes del Puerto de Pollensa. Actualmente estoy en Beach Club Gran Folies (fusión de autor), donde desarrollo mi creatividad sin limitaciones y donde me siento plenamente cómodo.

¿Cómo definirías tu cocina?
Como una cocina emocional de fusión, con un toque anárquico, sin miedos y sin fronteras culinarias. Una cocina que te transporta en el tiempo y que, a nivel personal, me conecta con momentos felices de mi vida: mi niñez, mis recuerdos y, por supuesto, mi querida y amada abuela.
¿Y actualmente?
Sigo trabajando una cocina global sin límites, donde la experimentación es constante y la creatividad continúa siendo mi pilar fundamental. Gracias a ello he conseguido varios premios en España.
Háblanos de tus nuevos proyectos…
Estoy muy emocionado porque ya está en marcha un proyecto que significa mucho para mí. Gracias a la editorial Infomag Group Communication voy a cumplir un sueño: publicar mi primer libro de gastronomía, titulado “Claudio Vargas en Essencia”. Además, próximamente presentaré un documental que recoge estos 20 años de trayectoria: “Emociones Clandestinas”.
La emoción como destino final de una vida dedicada a la cocina
Claudio Vargas sigue construyendo una cocina que nace de la emoción y se proyecta hacia el futuro con la misma intensidad que el primer día. Su historia, sus recuerdos y su forma de entender el oficio se transforman en platos que hablan por él, en proyectos que amplían su universo creativo y en una manera de vivir la gastronomía que inspira a quienes lo rodean.
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