El «otro» capitalismo no se sostiene en la oferta y la demanda, sino en la ingeniería del deseo. De la propaganda de Bernays al neuromarketing, el sistema ha aprendido a detectar nuestras carencias antes de que podamos nombrarlas. Un recorrido por las técnicas que moldean lo que compramos, lo que sentimos y, a veces, incluso quién creemos ser.
