La apicultura como origen y esencia de un hidromiel con identidad mallorquina
En Mandragora Hidromel, la apicultura no es solo el origen, es la base que define el carácter y la calidad de cada elaboración. Desde esta mirada al territorio y a la materia prima comienza nuestra conversación con Marina y Xisco, quienes nos explican qué hace único a un buen hidromiel y por qué la miel es el corazón de todo su proceso.
El hidromiel tiene una historia milenaria, pero todavía es un gran desconocido para muchas personas ¿De qué se compone exactamente un buen hidromiel y qué papel juega la calidad de la miel en el resultado final?
El hidromiel es una de las bebidas fermentadas más antiguas de la humanidad y, en esencia, se elabora únicamente con miel, agua y levadura. A partir de esa base tan sencilla nace una enorme variedad de estilos, igual que ocurre con el vino o la cerveza.
Para nosotros, la calidad de la miel es el factor más importante. Una buena miel aporta personalidad, aroma, complejidad y refleja el paisaje del que procede. Si la materia prima no es excelente, es imposible obtener un gran hidromiel. Por eso trabajamos con miel propia y con mieles cuidadosamente seleccionadas, respetando siempre sus características naturales y evitando procesos que puedan alterar sus propiedades.

Trabajáis con el sello «Fet a Mallorca» ¿Qué representa para vosotros este distintivo y qué garantiza al consumidor sobre el origen y la elaboración de vuestros productos?
El sello «Fet a Mallorca» representa mucho más que un origen geográfico. Es un compromiso con la producción local, la calidad y el desarrollo sostenible de nuestra isla. Para el consumidor significa la garantía de que nuestras hidromieles se elaboran íntegramente en Mallorca, de forma artesanal y con un fuerte vínculo con el territorio. Apostamos por proveedores locales siempre que es posible, apoyamos la economía circular y defendemos que un producto de calidad también puede ser una forma de preservar el patrimonio natural y cultural de la isla.
Además de los hidromieles tradicionales, elaboráis variedades con frutas y otros ingredientes ¿Cómo nacen estas combinaciones? ¿Buscáis inspiraros en los productos de temporada, en el entorno de Mallorca o simplemente en la experimentación?
Muchas de nuestras elaboraciones nacen de productos de temporada y de ingredientes propios de Mallorca. Colaboramos con productores locales para incorporar frutas, uvas o plantas aromáticas que reflejen la riqueza gastronómica de la isla. Un ejemplo es nuestro Mulsum Sa Fonera, elaborado con uva Merlot de la finca «Son Pere Jaia» en Campos o Herbesmel, haciendo homenaje a nuestra tierra, los diferentes botánicos proceden de los cultivos ecológicos de la finca de «Son Barca» de Santa Maria. Y nuestra variedad más premiada Melomel Cireres se elabora con cerezas mallorquinas de la finca de «Son Palou» justo en el valle de Orient, otro hidromel como Aubercoc está elaborado con albaricoques de Porreres o el Figuesmel con higos de Lloret. También dedicamos tiempo a la experimentación.
El hidromiel es una bebida con un enorme potencial creativo y nos gusta investigar nuevos estilos sin perder nunca el equilibrio y el respeto por la materia prima.
Contáis con apiarios en la finca «Sa Mesquida de Dalt» ¿Cómo influye este enclave en la miel que producís y qué historia hay detrás de este proyecto familiar?
Nuestro apiario principal se encuentra en Sa Mesquida de Dalt, un enclave privilegiado situado junto al espacio natural protegido de Cala Mesquida. En este entorno las abejas encuentran una gran diversidad de flora mediterránea y pueden desarrollar su actividad en un ecosistema prácticamente libre de agricultura intensiva y de tratamientos fitosanitarios, lo que reduce considerablemente los riesgos asociados a los campos fumigados.
Este entorno se refleja directamente en la miel que producen, una miel con una identidad propia, rica en matices y que expresa el carácter del paisaje mallorquín. Nuestro objetivo siempre ha sido demostrar que una apicultura respetuosa puede generar productos de máxima calidad al mismo tiempo que contribuye a la conservación del entorno.
La apicultura requiere muchos conocimientos y dedicación ¿Cómo fueron vuestros inicios? ¿Os formasteis específicamente como apicultores o fue un aprendizaje que llegó con la experiencia?
Nuestros inicios fueron con formaciones de cursos de apicultura ofrecidos por APAEMA y practicas vocacionales. La experiencia práctica con las colmenas y el intercambio constante de conocimientos con otros apicultores. Las abejas enseñan algo nuevo cada temporada, por lo que nunca se deja de aprender. Esa formación continua también la aplicamos a la elaboración del hidromiel, donde combinamos tradición, investigación y técnicas de fermentación y maduración.

Mallorca ofrece una flora muy rica, pero también presenta desafíos climáticos ¿Es difícil producir miel en la isla? ¿Cuáles son los principales retos a los que os enfrentáis cada temporada?
Mallorca posee una biodiversidad extraordinaria, pero producir miel cada vez resulta más complejo. Las altas temperaturas, los largos periodos de sequía, la irregularidad de las floraciones y los efectos del cambio climático afectan directamente a las abejas y a la producción de néctar. A ello se suman amenazas como la presión de determinadas plagas y la pérdida progresiva de hábitats naturales. Por eso cada cosecha es diferente y requiere adaptar constantemente el manejo de las colmenas. La apicultura actual consiste tanto en producir miel como en cuidar la salud de las abejas para garantizar su supervivencia.
Además de producir miel, también realizáis rescates de enjambres ¿En qué consisten estos rescates, por qué suelen producirse especialmente durante los meses de más calor y qué importancia tienen para la conservación de las abejas?
Durante la primavera y el inicio del verano las colonias alcanzan su máximo desarrollo y se produce la enjambrazón, un proceso completamente natural mediante el cual parte de las abejas abandona la colmena junto a una reina para formar una nueva colonia. Cuando estos enjambres aparecen en jardines, viviendas o espacios públicos realizamos su rescate de forma segura, evitando que sean destruidos. Posteriormente los trasladamos a apiarios donde pueden desarrollarse con normalidad.
Estos rescates son fundamentales porque las abejas desempeñan un papel esencial en la polinización y en el mantenimiento de la biodiversidad. Cada enjambre recuperado supone una nueva oportunidad para conservar una colonia que seguirá contribuyendo al equilibrio de nuestros ecosistemas.

Cuando alguien prueba uno de vuestros hidromieles, ¿qué os gustaría que descubriera además del sabor? ¿Qué historia hay detrás de cada botella?
Nos gustaría que cada botella transmitiera mucho más que una bebida. Detrás de cada hidromiel hay miles de horas de trabajo de las abejas, el esfuerzo diario de la apicultura, el respeto por la naturaleza y la ilusión de un proyecto familiar que nació del amor por Mallorca.
Cada elaboración cuenta una historia diferente: la de una floración concreta, una cosecha única, un paisaje o una colaboración con productores locales. Cuando alguien abre una botella de Mandragora Hidromel queremos que descubra que está disfrutando de un producto vivo, artesanal y profundamente ligado al territorio, donde cada sorbo ayuda también a poner en valor la importancia de proteger a las abejas y el medio ambiente.
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- Descubre más sobre su proyecto y sus hidromeles en mandragorahidromel.com
- ¿Cómo llegar? Plaça des Blanquer, 54, Inca, Illes Balears (Mallorca)
