Con lápices de colores, construye personajes llamativos y vibrantes, situados en escenarios surrealistas teñidos de una delicada mezcla de melancolía y humor.
Adèle Aproh: un universo cargado de referencias. Su obra se nutre de una dinámica narrativa profundamente ligada a la cultura pop y al surrealismo que esconde historias dentro de otras historia, sus dibujos despliegan un universo cargado de símbolos y referencias, donde cada escena invita a una lectura múltiple y pausada.
El resultado no surge de manera inmediata: su proceso es lento, casi meditativo, guiado por la intuición, la investigación y una paciencia meticulosa que se traduce en la superposición de capas hasta alcanzar la imagen deseada.




Para Aproh, la innovación no pertenece únicamente al ámbito tecnológico; ocurre también, y de forma constante, en la práctica creativa. Su inspiración brota de múltiples fuentes: lo cotidiano —los objetos que la rodean, sus amigos, su familia— convive con el influjo del cine, la literatura y las revistas.
Sin embargo, es en el cómic donde encuentra un territorio especialmente fértil. Autores como Chris Ware o Nicole Claveloux le han mostrado hasta dónde pueden expandirse los límites del dibujo y la narración. En sus páginas, la artista halla un estímulo continuo que la impulsa a ser más ambiciosa en su propio trabajo.

A esta búsqueda se suma un ritual casi íntimo: una visita semanal a una biblioteca especializada en artes decorativas, donde explora patrones textiles, texturas y formas que más tarde se filtran, transformadas, en su obra.
Sus ideas no pertenecen exclusivamente al estudio ni al mundo exterior, sino que emergen en ese punto intermedio donde la experiencia se mezcla con la imaginación. Aproh trabaja principalmente con lápices de colores y rotuladores, que utiliza como si fueran un diluyente capaz de fundir los tonos entre sí, generando superficies ricas y matizadas. Sus composiciones, aparentemente lúdicas, esconden un trasfondo más complejo, donde lo absurdo se entrelaza con lo emocional.
Entre sus influencias más profundas se encuentran los pintores chinos del movimiento conocido como realismo cínico, especialmente Liu Wei, Yue Minjun y Fang Lijun. Más allá de la dimensión política de sus obras, lo que verdaderamente la cautiva es el humor que emerge de ellas: una ironía aguda y brillante que, en su opinión, roza lo genial y que resuena, de algún modo, en su propio universo creativo.
Adèle Aproh (nacida en 1996) es una ilustradora francesa, nacida y criada en París, cuya trayectoria no siguió desde el inicio el camino del arte. Tras formarse en una escuela de negocios y trabajar en el ámbito de la comunicación, decidió entregarse por completo al dibujo, como si en ese gesto se revelara una vocación latente que había aguardado su momento.
Para más información: adeleaproh.com
Adèle Aproh: un universo cargado de referencias


