El Mallorca Dead Festival en su segunda edición abre un portal en la isla: ruido, infección y ritual. Bandas como entidades vivas y un Mercado de Ultratumba que marca a quien lo cruza.
Mallorca Dead Festival no se celebra, se invoca.
Hay noches en las que la isla cambia de piel. No la piel turística, esa membrana brillante que venden en los aeropuertos, sino la otra, la piel subterránea, húmeda, llena de venas negras que laten bajo el asfalto. La noche del Mallorca Dead Festival es una de esas mutaciones. Una noche en la que la isla se abre como un animal viejo y deja escapar su verdadero olor: óxido, sudor, electricidad quemada y un rumor de máquinas respirando. La Factoría de So no es un recinto. Es un organismo. Un pulmón industrial que exhala vapor y traga cuerpos. Y este año, el organismo despierta hambriento, reclamando su tributo. Las bandas no vienen a tocar: vienen a alimentarlo.
El subsuelo respira.
Desde las sombras de Mallorca, Dementia 99 surgieron en los 90 como una anomalía necesaria del death rock estatal. Virus y Caín levantaron un sonido marcado por Valor Kand, oscuro, ritual, afilado. Tras 25 años de silencio, regresan. Y en Mallorca Dead 2 ofrecen su segundo concierto desde la resurrección, una grieta abierta en la historia del underground oscuro.
Luego llega Presion que nace de los restos, de lo que no sirvió, de lo que quedó enterrado y aún late. Dana Sioux y Jordi H1000VM levantan un sonido sin guitarras, sin concesiones, sin espectáculo: batería, bajo y tensión pura. Canción protesta desde la oscuridad: antihégemonica, política, espiritual, sin espacio para el buen rollo. No están en plataformas. No se consumen. Ocurre o no ocurre.
BAF llega desde Sa Pobla como un disparo: nervio crudo, raíces punk, cero domesticación. Lluc grita, Amaro corta, Jaume golpea, Jose sostiene el bajo como un arma. Demencia joven, presión invertida: ellos no la llevan, te la ponen a ti. Punkismo de directo, cafrismo de canciones. No hay celebración. Solo BAF.
Soltad a MAGMA, el power trío emerge cada vez más recio, más afilado, más vivo. Un dark hard rock atravesado por ramalazos de post-punk y sombra gótica, con un sonido que ya huele a clásico quemado. Habitan en el subsuelo, donde, como dijeron de ellos, lo real sigue latiendo. Y desde ahí ascienden a Mallorca Dead Festival 2, listos para abrir grietas.
Virenprojekt aparece sin aviso: capas que se superponen, un pulso que insiste, estructuras que se deforman mientras avanzan. No buscan encajar: tensan desde dentro. Zamorano muta la voz, Martínez corta la estructura, Javi Calderón empuja el pulso y Nacho Calderón sostiene el mecanismo. En Mallorca Dead Festival 2 harán su debut, la primera vez que este cuerpo toma forma en directo. No vienen a repetir fórmulas. Vienen a abrir su propio camino.
Y cuando parece que el organismo del festival no puede absorber más, aparece Gothic Virus Party trae al Mallorca Dead Festival 2 la cara más sombría de la vida nocturna, una sesión pensada para perderse en la oscuridad y dejarse arrastrar por todos los matices del sonido oscuro. Gothic rock, electro dark, post?punk, EBM, industrial, deathrock, metal gótico: un espectro completo que no ilumina nada, solo profundiza la sombra.Los encargados de oscurecer la noche, hasta que las velas se consuman, serán Pintxo, Caín, Óxido y Magnus. La noche no termina. Se transforma.
Cuando el pulso del festival parece estabilizarse, la noche vuelve a torcerse. Algo cambia de forma, como si el aire adquiriera otra densidad. Y entonces empieza la verdadera deriva.
El portal del Mercado de Ultratumba.
Pero la noche aún guarda su grieta más profunda. Un lugar donde la música deja de ser sonido y se convierte en materia. Un territorio que no se visita: se atraviesa. El festival no termina en el escenario.
El Mercado de Ultratumba se abre como un desgarro, un portal húmedo entre dos capas de realidad. No es un mercado, es un archivo de objetos imposibles, un inventario de cosas que no deberían existir. Amuletos que vibran cuando nadie los toca. Ilustraciones trazadas por manos que ya no están vivas. Muñecas que observan con la paciencia de un depredador. Joyas ensambladas con fragmentos de sueños rotos, como si alguien hubiera diseccionado la mente de un durmiente y vendido sus restos.
En el centro, la hidromiel ritual de Mandragora Hidromel, dulce y peligrosa, una sustancia que parece firmar pactos directamente con la lengua. Los primeros cien visitantes reciben un vaso. No es un obsequio, es una marca, un sello que certifica que ya han cruzado el umbral. Que ya pertenecen al otro lado.
El Mercado de Ultratumba no es un conjunto de puestos, es un organismo paralelo, una feria espectral donde cada creador funciona como un órgano distinto de la misma criatura. Mandragora Hidromel exprime la médula de un sueño febril, Clarobscura Art ilumina sombras que no deberían tener forma, Burotatxo Studio talla reliquias rescatadas de un naufragio mental.
Xumy Design deja caer símbolos que vibran como insectos atrapados en resina, Dibuart dibuja rostros que miran demasiado, Lowcost Cultura trafica con objetos que parecen haber sobrevivido a un apagón del mundo. The Italian Way Mallorca ofrece un lujo torcido, como si el glamour hubiera pasado por un túnel radioactivo, Lovser Lux brilla con una luz que no es del todo humana.
In Kaoz Tattoo escribe contratos invisibles sobre la piel, Needlegirl Art perfora la realidad con agujas que funcionan como antenas y Emiliana Cabagna libera criaturas que parecen haber escapado de un laboratorio emocional. Juntos forman un ecosistema imposible, un zoco de anomalías donde cada objeto respira, observa o espera.
El Mallorca Dead Festival no es un evento. Es un organismo vivo, un ritual sin sacerdotes, una infección voluntaria. Una grieta en la realidad por la que se cuela algo que no debería estar aquí, pero insiste.
Cuando salgas, si es que sales, la isla parecerá la misma.
Pero tú no.
- ¿Cuándo? El 20 de junio a partir de las 19.00 horas
- ¿Dónde? Factoría de So
- ¿Cómo llegar? Cases de Son Llaüt,s/n, Santa Maria del Camí, Illes Balears (Mallorca)
Por John Headhunter.
