Descubre El Arca, un viñedo singular de 0,89 ha en Quel de la Rioja. Un viaje a la viticultura ancestral con garnachas centenarias, un terruño frágil con un resultado excepcional.
El Arca no es solo un vino, es un viaje al pasado. Es la esencia de la viticultura ancestral de la Rioja, la austeridad de un suelo pobre pero esencial, y la fertilidad de un paisaje donde el tiempo parece detenerse. A los pies del imponente castillo de Quel del siglo XV, se esconde un vestigio del viejo mundo. Un viñedo único, anclado en la memoria y custodiado como un verdadero tesoro enológico.
El Arca nace de un viñedo ancestral que data de 1327.
Los primeros vestigios escritos de la existencia de viñedos en Quel los demuestran unos documentos del arbitraje de un litigio que se produjo en 1327 entre el Concejo de Quel y el Cabildo Catedralicio de Calahorra con respecto a la construcción de «una presa para abastecer los molinos y regar las viñas y demás heredades del término Santamaría de la Cueva, lindante con Autol», tal y como recoge Santiago Ibáñez Rodríguez en su artículo: ‘El tiempo que vio nacer al Rioja: historia de un vino y una región hasta 1899’, publicado en la obra colectiva ‘La Rioja, sus viñas y su vino’.
Situada al norte del castillo de Quel, la viña debe su nombre a una curiosa edificación del siglo XIX diseñada para dividir las aguas en tres acequias: hacia Arnedo, Autol y Quel.
Sin embargo, este rincón vive una fascinante paradoja hídrica. A pesar de sentir el fluir constante del agua a su alrededor, el alma de El Arca es de puro secano. Esta condición limita sus rendimientos a ínfimas pero maravillosas producciones, concentrando toda la energía en cada uva.
Con apenas 0,89 hectáreas (7.000 m²), este viñedo es una reliquia viva. Alberga alrededor de 2.000 cepas de garnacha centenaria, con datos documentados desde 1892, aunque la tradición vitícola en este terruño se remonta a 1327. Su extrema longevidad es la prueba más nítida de la asombrosa adaptación de la garnacha a este microclima y de la simbiosis perfecta entre variedad y terruño.

La elaboración por gravedad, eje de la bodega de Quel.
Lo que hace a El Arca verdaderamente excepcional es su autenticidad. La ubicación del viñedo no es casual, reproduce con fidelidad la filosofía ancestral queleña, donde las toberas superiores capturan la uva en el punto más alto, inaugurando así el ritual de la gravedad.
Gabriel Pérez, junto a su hijo Rubén, enólogo de la bodega, han impregnado el diseño arquitectónico de Queirón con una narrativa que refleja fielmente la esencia de la elaboración del vino, en armonía con la tradición de Quel y el legado de sus antepasados. La bodega se integra de manera impecable en el entorno, respetando y preservando la estética del histórico Barrio de Bodegas de Quel, sin alterar su paisaje tradicional.
En Queirón, todo el proceso de elaboración del vino danza al compás de la ley natural. La uva desciende suavemente por gravedad desde la recepción hasta la fermentación y el envejecimiento, eliminando por completo cualquier bombeo mecánico agresivo o manipulación innecesaria.
El suelo configura un pequeño universo de asombro. Una amalgama de arenas, limos y planos arcillosos minúsculos pero perceptibles. Un suelo pobre en extremo, pero esencial para esculpir vinos tan peculiares.
La orientación de la viña juega un papel decisivo en su supervivencia. Plantada a finales del siglo XIX por viticultores con un conocimiento profundo del territorio, la viña se enfrenta valientemente al cierzo, el viento frío del norte, y se protege del bochorno de la canícula estival, logrando un equilibrio entre producción y excelencia.
Silencio, sinceridad, calma y respeto.
Ésta es la esencia de Queirón, un cuidado exquisito de cada uno de los pasos de la elaboración del vino. Al igual que sucede en la viña, todo lo que se plantea en la nueva bodega se realiza con calma y respeto máximo a la uva para lograr vinos que expresen con plenitud el territorio en el que nacen: Quel, Rioja Oriental, Rioja.
La bodega se integra en el cerro, mimetizándose con el entorno como las antiguas construcciones, y organiza sus procesos en cuatro niveles descendentes. Desde la recepción y selección de la uva en la parte superior, hasta la nave de elaboración, la sala de crianza en barricas y, finalmente, el botellero en la planta más baja. Esta disposición permite un flujo natural y delicado de la uva, el mosto y el vino, preservando su calidad en cada etapa.
Cata El Arca: La expresión líquida de la historia.
La botella es el reflejo fiel de este terruño singular. Así se desvela en copa:
Vista: Color rojo picota con vivos reflejos rubí, delatando una evolución moderada y una madurez elegante.
Nariz: Evoluciona sutil pero constantemente. En primer plano, estallan frutas rojas y negras muy maduras (compota de cereza, cereza en licor, mora, arándano, frambuesa y ciruela pasa). Se entrelazan con notas florales finas (violeta), hierbas aromáticas y sotobosque mediterráneo (romero, tomillo), junto a sutiles recuerdos trufados que gritan «terruño». En una segunda capa, aparecen delicadas notas lácteas (bollería fina, café con leche), especiadas (pimienta blanca, clavo) y de una crianza perfectamente integrada (tabaco fresco, pan tostado, almendra amarga y vainilla).
Boca: Potente, voluminoso y sabroso. Destaca por su gran amplitud y redondez, con peso en el centro de la boca. Posee una acidez marcada pero muy bien integrada, que aporta una frescura y tensión vitales. Sus taninos están finamente pulidos, sedosos y completamente domados. Deja una sensación grasa muy agradable que invita a seguir bebiendo, con un final largo y persistente donde las notas frutales maduras y especiadas se llevan el protagonismo en retronasal.
Un legado que merece ser bebido.
El Arca es mucho más que un vino de Rioja. Es un acto de resistencia, un homenaje a los padres de la viticultura riojana y una invitación a beber historia. Una joya frágil que, gracias a su cuidado, sigue contando su historia año tras año.
El Arca es un viaje al pasado. La armonía es el alma de un vino de Ontañón Familia en Quel en la Rioja Oriental que pueden disfrutar en restaurante S’Ângel ubicado en Palma cerca de museo Es Baluard.
- ¿Qué ofrecen? Ver carta de vinos del restaurante s’Àngel
- ¿Cómo llegar y reservar? Plaça de la Porta de Santa Catalina, 7A, Palma, Illes Balears (Mallorca)
