Un lazareto del siglo XVIII en Menorca, construido para aislar epidemias, ha acogido durante siete días a 63 artistas de 18 países un purgatorio para artistas en Menorca.
Un purgatorio para artistas en Menorca. Los móviles han estado prohibidos, el programa ha sido secreto y solo se ha podido acceder mediante un proceso de admisión. Cada mañana, durante siete días, un barco lleno de artistas ha salido del puerto de Maó. Diez minutos después, ha llegado a una isla rodeada por una doble muralla.
Allí se encuentra el Lazareto, una fortaleza cuya construcción comenzó en 1793 por orden del conde de Floridablanca, durante el reinado de Carlos III. Fue concebido para aislar a tripulaciones que podían traer enfermedades graves como la peste o la fiebre amarilla. Empezó a funcionar en 1817 y, durante un siglo, más de trece mil barcos pasaron allí su cuarentena. En 1910 dejó de funcionar como lazareto.
Este abril, la isla ha recuperado temporalmente su función histórica. 63 artistas de 18 países han participado en Tears in Rain, el sexto experimento de Quarantine, un programa intensivo para desbloquear a artistas.

Qué es Quarantine
Llega un momento en la vida de un artista en el que su propio oficio se convierte en una trampa. Sigue produciendo, vendiendo y cumpliendo, pero el riesgo desaparece. El gesto se repite. La fórmula que un día le permitió destacar acaba por encerrarlo. Deja de sorprender a los demás y, sobre todo, a sí mismo.
Quarantine se ha diseñado precisamente para romper ese ciclo. Durante siete días, cada reto ha eliminado una seguridad distinta. A veces han perdido el color; otras, el tiempo, las herramientas, la referencia visual, el nombre o incluso la voz.

Al quedarse sin sus apoyos habituales, se han visto obligados a encontrar nuevas formas de trabajar. Y es ahí donde ha empezado a aparecer algo nuevo. Funciona como el Método Stanislavski, pero llevado al terreno de las artes visuales. A diferencia de la formación convencional, Quarantine combina estrategia, psicología y práctica artística para generar cambios desde la acción, no desde la teoría.
Las tres reglas
- Los móviles han estado prohibidos. Todos los participantes han dejado el teléfono en el hotel.
- El programa ha sido secreto. Nadie ha podido prepararse para lo que iba a ocurrir; cada reto se ha revelado en el momento de comenzar.
- La admisión ha sido curada. Cada participante ha pasado por un formulario y una entrevista antes de ser aceptado.
Durante siete días, los 63 participantes han trabajado hasta el agotamiento, más de doce horas al día, en un ritmo más cercano a una maratón que a un taller de pintura. Cada jornada han vuelto a embarcar sin saber qué nuevo reto les esperaba.

Siete mentores internacionales
Siete artistas con trayectoria internacional han acompañado el proceso: Martin Wittfooth, Yuko Shimizu, Adam Miller, Sean Layh, Mu Pan, Yulia Bas y Phil Hale. Cada participante ha tenido tres mentorías individuales con tres mentores distintos. Cada uno ha aportado una lectura diferente de los bloqueos del participante, abriendo nuevas vías y ayudando a disolver inseguridades.
Quiénes han participado
Los 63 participantes de Tears in Rain han procedido de 18 países y han trabajado en disciplinas como pintura, ilustración, tatuaje, dirección de arte e industria audiovisual. Sus trayectorias han ido desde estudiantes hasta artistas consolidados con presencia en galerías internacionales. Un 65% han sido mujeres. Un 11% ya había participado en ediciones anteriores y ha repetido. Un 6% se ha tatuado el logo de Quarantine como marca permanente de lo vivido.

Tears in Rain
El título procede del monólogo final de Blade Runner. Antes de morir, el replicante Roy Batty pronuncia: «Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia». Los replicantes parecen perfectos, pero fueron diseñados para seguir el programa de su creador. A muchos artistas les ocurre algo similar. Desarrollan técnica y oficio, pero su manera de mirar y de pintar queda condicionada por maestros, referentes, escuelas y mercado. Lo que creen que es su estilo muchas veces es una herencia inconsciente.
Durante la semana, cada reto ha puesto esa herencia bajo presión: la ha cuestionado, deformado y llevado al límite. Lo que ha permanecido después de ese proceso es lo que realmente pertenece al artista. El domingo, último día del programa, todas las obras realizadas se han quemado en una pira colectiva. Los participantes no se han llevado las piezas, sino algo más útil: una mente más flexible y nuevas formas de ver, pensar y trabajar.

La isla como estado mental
La geografía del Lazareto ha generado por sí misma algo que ningún estudio convencional puede reproducir. Sus murallas, torres de vigilancia, celdas, panóptico y cementerio fueron diseñados hace dos siglos para aislar la enfermedad, y ese diseño sigue funcionando. El aislamiento físico, el silencio, la ausencia de estímulos digitales y el peso histórico del lugar han contribuido a bajar la guardia de los artistas y a abrir un estado mental difícil de alcanzar en un entorno habitual. Seis experimentos, todos con plazas agotadas
Los seis experimentos realizados hasta ahora se han cerrado con todas las plazas cubiertas:
- Muse Hacking — abril 2023
- Fire Walk With Me — octubre 2023
- Interzone — octubre 2024
- The Art Spirit — abril 2025
- Strange Heaven — octubre 2025
- Tears in Rain — abril 2026
El próximo experimento, Hunter’s Moon, se celebrará del 19 al 25 de octubre de 2026.
Para más información: quarantinemenorca.events
Un purgatorio para artistas en Menorca. Por Rose Sioux.
