Ronit Baranga | Entre lo perturbador y lo bello

Mirar las esculturas de la artista israelí Ronit Baranga (Tel Aviv, 1973) es rememorar todos nuestros traumas de la infancia. “La literatura siempre ha sido muy importante en mi vida, desde la primera infancia, hasta que me licencié en Literatura en la universidad, y también lo es a día de hoy. Los cuentos que más recuerdo son «El gato en el sombrero» de Dr. Seuss, que leí a una edad muy temprana, «El león, la bruja y el armario» de C.S. Lewis, «Alicia en el país de las maravillas» de Lewis Carroll y muchos otros cuentos de autores israelíes. «Cien años de soledad» de Gabriel García Márquez y «El maestro y Margarita» de Mikhail Bulgakov, son libros que me influyeron cuando era más mayor y aún hoy disfruto.”


Inquietante, tortuoso y repulsivo podrían ser para muchos las palabras que definirían el trabajo de Ronit Baranga, una artista que ha llevado a otro nivel el arte de esculpir la cerámica. Su llamativo trabajo busca despertar sentimientos incómodos al espectador, esperando que este se haga las preguntas ¿cómo y por qué se han hecho dichas obras?. Es interesante la combinación que expone, al mezclar utensilios para té y partes del cuerpo humano, dando a los objetos la opción de elegir quedarse, formar parte de la comunicación o sólo ser un peculiar acompañante con acciones inesperadas.


Ronit Baranga tiene un desarrollo académico muy peculiar el cual de alguna manera ha influenciado mucho en su trabajo. Cuenta con estudios en Psicología y Literatura en la Universidad de Haifa y tiempo después decidió estudiar Historia del Arte en la Universidad de Tel Aviv y finalizo con Artes Prácticas en Bet Berl College. Una combinación muy interesante y que podría dar un punto más objetivo de sus obras.

ENG: The sculptures of Ronit Baranga are based on contrast and duality in meaning, unexpected and viewer experience, using the metaphor of the body to transfer unsettling yet powerfully expressive human gestures and emotions to everyday objects, which lose their functionality to become instead active, alive, capable of feeling, of interacting with each other and deciding their own path. The actual metamorphosis is intended to remove the sense of usefulness, as we often see in the case of her tableware sculptures, where the cups and plates can no longer serve their initial purpose, now having a will, needs and desires of their own.


The mouth and hands specifically the fingers play a very important role in Ronit Baranga’s work, as symbols of the fragile border between external existence and the inner world, as connector the entrance and, at the same time, the exit as well as means of communication between the two. Another reason for this choice is the mixed feelings they convey, the disturbing contradiction in experiencing both attraction due to their sensuality and repulse, as a result of the oddity defining the situations created by the artist. It is interesting that we rarely see the eyes in the works, usually present in sculptures of children, but secondary, with the focus remaining on the mouth and fingers.


When referring to the viewer, the artist often explains that she prefers her audience to feel her works, to think and ask questions, no matter if people like them or not. As her sculptures become free to choose how they want to behave and respond to the other and the environment as they please, the viewer can also interpret them through a personal filter, there are no mistakes and limitations here.
www.ronitbaranga.com