Cold Cave | Una banda oscura y alegre

¿Cómo es posible que un músico pase de ser cantante de hardcore a crear un proyecto que fusiona el synth pop con el dark wave? O más extraño aún, ¿cómo una banda puede hacer música que sea oscura y luminosa al mismo tiempo? .

La historia de Cold Cave está llena de paradojas. Todo comenzó cuando Wesley Eisold, quien inició su carrera como vocalista de grupos donde predominaba el punk duro y extremista como Give Up the Ghost y Some Girls, se quedó sin banda. No sabía tocar ningún instrumento pero su inquietud lo llevó a jugar con sintetizadores y máquinas de ritmos.

Sin importarle si el resultado era bueno o no, sólo siguió sus instintos y así, en los últimos 9 años, produjo más de una decena de discos de estudio, compilaciones y Eps, la mayoría editados a través de Matador Records. Para sus presentaciones en vivo y tours, ha reclutado a personajes como Caralee McElroy (Xiu Xiu), Sean Martin (Hatebreed), Dominick Fernow (Prurient) y, desde 2012 hasta el día de hoy, la fotógrafa, y diseñadora Amy Lee.

El sonido que Eisold ha construido a lo largo de la última década nos hace pensar en la música de Bauhaus, Sisters Of Mercy, The Cure y, por supuesto, Joy Division. Probablemente la manera más fácil de describir a Cold Cave es imaginar que Ian Curtis hubiera vivido hasta los tiempos de New Order y lo escucharamos colaborando en una canción con Bernard Sumner y Peter Hook.

Lo cierto es que se trata de un estimulante para los nostálgicos del new wave más denso de los años 80, nivelado perfectamente con un certero carácter pop y melodías alegres y pegadizas que te arrastran a la pista de baile. Es la prueba más clara de que vivimos en un mundo que es oscuro y alegre al mismo tiempo.

coldcave.net

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