Una pieza que deshace el mito del genio y lo vuelve cuerpo, gesto y fricción. “WET” propone un territorio donde Pollock y Krasner se invierten, se contaminan y se reescriben, mientras el público deja de ser espectador para convertirse en materia: pigmento, salpicadura, impulso. Concha Vidal activa un espacio húmedo y eléctrico donde la creación es un acto visceral, un choque entre biografía, performance y memoria que revela la pulsión primitiva de hacer arte.
¿Y si Jackson Pollock hubiese sido mujer? ¿Y Lee Krasner hombre?
Todo empieza con una pregunta que cae como una jeringa sobre la mesa metálica: ¿y si Pollock hubiese sido mujer? ¿Y si Krasner hubiese nacido hombre? El mundo se desdobla, se contamina, se reescribe. Infomag Magazine presenta WET de Concha Vidal, y lo que ocurre ahí no es teatro, ni danza, ni pintura: es un ritual húmedo, una operación quirúrgica sobre el alma, una zona donde la identidad se derrite y vuelve a coagularse en otra forma.
La performance no pide ser entendida. Pide ser atravesada.
Pide que el espectador deje su piel en la puerta y entre con los nervios expuestos. Vidal habla de la transición del discurso opresor —esa maquinaria patriarcal que respira en los sótanos del mundo— hacia la voz propia, la voz que se abre paso como un animal que muerde los barrotes. Sus piezas son híbridos mutantes: videoarte, danza, teatro, performance, todo mezclado en un laboratorio donde nada permanece estable.
El público no mira: participa, se contamina, se vuelve materia.
A veces es interpelado con la violencia suave de un bisturí; otras, con la sutileza de un veneno lento. Pero siempre está dentro, atrapado en la misma corriente eléctrica que mueve a los cuerpos en escena.
Y vuelven las preguntas, como agujas que perforan la cronología oficial: ¿Qué habría confesado Krasner si nadie la escuchara? ¿Qué habría dicho Pollock en su soledad más cruda, sin la mitología del genio masculino sosteniéndole el pulso? ¿Qué habría sido de uno sin el otro? ¿Quién destruye a quién? ¿Quién crea a quién?


Mis performances hablan de muchas cosas, entre ellas, la transición del discurso opresor a la genialidad del propio discurso. La sociedad patriarcal, como elemento limitador en el a veces agotador ejercicio de la propia libertad. Concha Vidal
La obra se despliega en dos espacios: la galería pública de 1942, donde Pollock expone por primera vez junto a artistas franceses y americanos —entre ellos Krasner—, y el estudio privado, ese santuario caótico donde el artista se desangra sobre el lienzo. El espectador entra ahí como un intruso bienvenido, testigo de momentos esenciales, como si la historia del arte se abriera en canal para mostrar su tejido vivo.
Influéncias y el happening.
Los años 50 laten en el fondo, la Beat Generation, el jazz, el bebop, la Guerra Fría, la contracultura que empieza a respirar bajo las tablas del escenario. Todo vibra, todo se mezcla, todo se moja. La pieza es visual, plástica, casi táctil. El público se convierte en pigmento, en gesto, en salpicadura. Es la extensión de la mano del pintor, pero también su resistencia, su espejo, su sombra. Es testigo de un proceso que duele y libera, que destruye y crea al mismo tiempo.
WET bebe del happening, de esa ecuación de provocación?participación?improvisación que nació en los años 50 como un intento de dinamitar la pasividad del espectador. No es un happening puro, pero sí un organismo que respira sus influencias: la frontera entre público y actor se disuelve, se vuelve porosa, peligrosa. Pollock, en su furia gestual, fue uno de los primeros performers sin saberlo. Vidal recoge esa herencia y la empuja hacia el límite, hacia la catarsis, hacia el temblor.
Si deseas ampliar detalles sobre el programa y los artistas, visita la web oficial de Hybrid Art Fair.
- ¿Cuándo? El 23 y el 25 de febrero del 2019 a las 20h
- ¿Dónde? Hybrid Art Fair. Peitt Palace Santa Bárbara. Madid
- Dirección e interpretación: Concha Vidal
- Textos: Concha Vidal y José Vidal Valicourt
- Duración: 50 minutos
- Idioma: Castellano
- ¿Cómo llegar? Plaza de Sta. Bárbara, 10, Madrid
Por John Headhunter
