El artista observa el ruido cotidiano y lo traduce en signos simples, cargados de emoción. En la obra de Ricardo Passaporte hay una pulsión primaria que se resiste a ser domesticada. Sus formas parecen surgir antes del lenguaje, como si fueran pensamientos dibujados a la velocidad del instinto. No buscan explicar el mundo, sino habitarlo…
