La pregunta no es si la publicidad nos manipula, sino qué relatos estamos dispuestos a aceptar. ¿Queremos marcas que nos prometen felicidad instantánea, o narrativas que nos inviten a imaginar otro planeta posible? La publicidad como ficción del futuro. Una catedral cabe en el bolsillo. No está hecha de piedra, sino de luz comprimida. El…

