Franck Sastre construye un universo pictórico donde la mirada se convierte en un espacio de tensión emocional, memoria y fragilidad. Sus retratos —Ángel, Rusalina, Espino, Fiore, La niña del espejo y Regard— revelan identidades en transformación y una estética contemporánea marcada por gestualidad, color y materia. Una aproximación intensa a la belleza herida, la luz y la resistencia que define su obra.
