Nana es el corazón silencioso de La balada de Soi Cowboy. Su presencia sostiene una historia que se mueve entre habitaciones pequeñas, gestos mínimos y una ciudad que respira en los márgenes. En ella se concentra la fragilidad, la espera y la fuerza de quienes viven en espacios donde el amor y la supervivencia se confunden. Un retrato íntimo que deja huella.
