El hacker emocional del arte visual. Diego Rodríguez: entre píxeles, celuloide y pulsos eléctricos. No ilustra: invoca. Desde su estudio en Madrid, este creador autodidacta y diseñador gráfico ha convertido la imagen en un campo de resonancia donde el cine, los videoclips, la animación japonesa y los cómics se entrelazan como capas de un palimpsesto…

