Donde la intimidad se quiebra, Kim Gordon escucha el ruido.
Kim Gordon desarma la intimidad en “Count Your Chickens”. La sala vibra como un estómago industrial. Count Your Chickens despliega la obra de Kim Gordon desde 2007 hasta ahora, pero no como una línea temporal sino como un enjambre: dibujos, cerámicas, pinturas, readymades que parecen restos de un motel abandonado donde alguien dejó la televisión encendida durante veinte años. Amant encarga una nueva película y la incrusta en este ecosistema de objetos que respiran. La intimidad se vuelve un mecanismo público, una oración que se filtra por los altavoces rotos del capitalismo tardío. La experiencia privada se convierte en mercancía, en deseo, en un espacio donde el espectador se mira a sí mismo como si fuera un anuncio de detergente.
Gordon lleva décadas moviéndose entre disciplinas como quien atraviesa habitaciones de hotel sin deshacer la maleta: arte, diseño, escritura, moda, música, cine. Todo conectado por un hilo eléctrico que chisporrotea. Desde los años 80, su obra funciona como un mapa de tensiones, un archivo de superficies que ocultan sistemas enteros de control y resistencia.


En el centro de la exposición late Jeanetta y Alex (2026), una película que funciona como ancla y como detonador. Dos intérpretes —la poeta Jeanetta Rich y el artista Alex Hubbard— se aproximan lentamente, como si la guitarra que los une fuese un arma ceremonial. Seducción coreografiada. Ritmo de cables pelados. La música de Gordon abre la escena con el monólogo de Jeanetta, que pasa de la tensión íntima a una crítica de las estructuras postindustriales que sostienen, o más bien aprietan, la práctica de Gordon. Todo vibra con esa electricidad: la infraestructura como cuerpo, el cuerpo como infraestructura.
Las obras de Count Your Chickens nacen de entornos construidos: setos falsos, mesas de cóctel cubiertas de licra, tejidos con patrones coloniales. Gordon no los usa como decorado sino como evidencia. Son restos de una sociedad que se organiza a través de la percepción y el movimiento, como si cada objeto fuese un manual de instrucciones para habitar el mundo. En Early Suburbs (2023/2024) y Track Development Community (2021), los nombres de barrios de Los Ángeles aparecen pintados a mano, audaces como pancartas de protesta. El espectador queda atrapado en un campo de desplazamiento y resistencia, un suburbio mental donde la gentrificación es un loop infinito.

La serie Propuesta para una pintura (2022) captura interiores de habitaciones de hotel con la inmediatez del iPhone. Las marcas digitales son cicatrices de un lugar específico: camas estrechas, privacidad negociada, anonimato globalizado. La artista ocupa esos espacios durante días o semanas, y la cámara registra la fricción entre lo íntimo y lo impersonal. En Airbnb Series (2019), los dibujos de desnudos femeninos sobre papel de calco aparecen en tonos piel, rápidos, casi evaporados. Son cuerpos que pasan, cuerpos que no se quedan, cuerpos que existen solo en la memoria táctil del trazo.
Ambas series revelan interiores diseñados para un cuerpo femenino presunto, estandarizado, temporal. La visibilidad mediada por internet convierte la cámara del móvil en una forma cultural, no en una herramienta. No hay progreso tecnológico aquí, solo un espejo que devuelve ansiedad, deseo, vigilancia.


Junto a Count Your Chickens, Gordon y Bill Nace comisarian Folded Group, una constelación de obras visuales de músicos y compañeros. Un pliegue dentro del pliegue. Un eco que se abre en el nuevo espacio de Amant en el 312 de Maujer, como si la exposición necesitara un doble para seguir respirando.
Todo en esta muestra funciona como un sistema nervioso expuesto: cables, cuerpos, suburbios, habitaciones alquiladas, guitarras que seducen, infraestructuras que hablan. Gordon no cuenta gallinas. Cuenta tensiones. Cuenta fantasmas. Cuenta las formas en que seguimos intentando habitar un mundo que se pliega sobre sí mismo.
Para más información: amant.org
- ¿Dónde? Amant
- ¿Cómo llegar? 315 Maujer St, Brooklyn, NY 11206

