Grandes iconos del verano realizados en mármol protagonizan la exposición ‘Quiñones: Al Origen’
Quiñones y el trampantojo material-conceptual. Piezas esculpidas en mármol que representan grandes símbolos de la temporada estival como los helados, los juguetes de playa, las aletas para bucear, las tablas de surf o los patinetes

La utopía del verano y el tiempo entre playa, sol y juego. Si hay algo que de verdad nos marca en esta vida es la infancia. Durante esta época observamos lo que nos rodea sin ningún tipo de prejuicio, con una mirada limpia que, con el paso del tiempo, ya no volveremos a tener. Los recuerdos de la infancia se suelen mantener puros y volvemos a ellos porque se presentan como algo donde la frescura y la ingenuidad nos hizo entender de una manera natural nuestro contexto vivido.
En el caso de Juan Miguel Quiñones (Cádiz, 1979) estos recuerdos remiten a algo tan placentero como los dulces que consumía en esa época. Los helados se hacen protagonistas de su obra escultórica trabajada en mármol.




Se trata de piezas con un acabado impecable, pese a la dureza del material, en las que podemos volver a ese pasado donde tan solo con un helado éramos felices. Quiñones convierte sus recuerdos en iconos pétreos que nos devuelven esa felicidad.
Conscientemente, sus obras eluden una interpretación directa o cerrada, obligando al espectador a proyectar sus propios recuerdos. Muy ricas en significados, destacan el objeto evocador y el trampantojo material-conceptual.

Observador y conocedor de lo popular, Quiñones combina su particular sentido del humor con el uso de piedras preciosas, la más depurada habilidad técnica y un profundo conocimiento de los materiales con los que trabaja para crear trampantojos que rompen la barrera entre el objeto cotidiano y la obra de arte.
Quiñones aplica su trabajo en piedra a lenguajes y temas posmodernos, lenguajes urbanos actuales que basculan entre la ilusión y la memoria y que le permiten ahondar en conceptos antagónicos como realidad, ficción, artificio o verosimilitud.

Las referencias utilizadas van más allá de los temas recurrentes del arte urbano, de ahí la enorme complejidad de la obra de Quiñones. Como los icónicos monopatines o tablas de surf representan elementos detonados a partir de la evocación de las cálidas tardes del sur de España, desde El Palmar hasta Estepona. Pero también son signos del fin de la inocencia pubescente y del comienzo de una nueva etapa, la adolescencia, en la que el ser humano se resiste a abandonar para siempre los dominios de lo lúdico.

Este escultor andaluz se formó de manera autodidacta y se inició en el campo de la restauración, enfoque que le ayudó a comprender el saber hacer de los antiguos maestros, aprendiendo todas las técnicas tradicionales de talla en piedra desarrolladas desde la antigua Roma hasta el Renacimiento.

Su trabajo ha sido expuesto individual y colectivamente tanto en el territorio nacional como en ciudades como Londres, São Paulo, Karlsruhe, entre muchas otras. Sus piezas forman parte de colecciones tan importantes como la Colección Pilar Citoler, la Colección Solo o la RuArts Foundation.
Para más información sobre Juan Miguel Quiñones
Quiñones y el trampantojo material-conceptual.

