Servando Rocha hace una extensa y detallada cartografía en torno al arte, el terror y el radicalismo político, un intento por hacer de la historia algo más que una simple colección de hechos muertos
La facción caníbal. Historia del vandalismo ilustrado. (La Felguera Editores) En algún lugar, el controvertido escritor Ezra Pound afirmó que «el hombre que lee debería estar intensamente vivo. El libro debería ser una bola de fuego en su mano». La Facción Caníbal es un documentado libro que explora la fascinación que han experimentado creadores y pensadores por lo macabro […] ahí están los surrealistas, dadaístas y punks; Charles Manson, la banda Baader-Meinhoff y aquel hombre llamado Jack que destripaba prostitutas y acabó convertido en icono pop.
Servando Rocha ha escrito la Biblia de la subversión y la insurrección teórica y práctica. O sea, la anti-Biblia y, pretende transformar nuestra mirada, empujarnos a ver el terror de frente, estéticamente, para desarticular nuestra perezosa pupila, nuestra dormida conciencia y nuestro paralizado activismo.
Ahora que Europa está en plena decadencia, La facción caníbal destripa la acción (la destrucción como actividad creadora, Bakunin dixit) del lanzallamas dadaísta […] una sorprendente e inédita historia en torno al radicalismo, la violencia y el arte. Una obra fascinante, hipnótica y perturbadora, en la que Johnny Rotten pone la banda sonora a un discurso de Mussolini, en la que el canibalismo se mezcla con los atentados de lasBaader-Meinhoff mientras suenan las risas que se oyeron el día del juicio contra los miembros de La Familia, la secta fundada por Charles Manson.
La estructura y trama de La facción caníbal. Historia del vandalismo ilustrado sitúa el libro en el terreno de los artefactos culturales: se trata de un ensayo narrado como si fuese una historia viva, con continuos cambios de escenarios, épocas y también protagonistas, y donde los cantantes de rock and roll parecen hablar a los grandes maestros del crimen, o viceversa.
Estamos en los años anteriores a la Revolución francesa, concretamente en los disturbios de Gordon (los mayores en la historia de Inglaterra). William Blake, tras sumarse espontáneamente a una turba dispuesta a incendiar la ciudad, se siente eufórico. Los hechos parecen confirmar sus oscuras visiones e ideas. Un asustado Edmund Burke, de quien el autor toma su rompedora teoría de lo «sublime» para situar el origen del terror moderno, se ve obligado a desenvainar su espada para así poder escapar. Londres está en llamas y el cantante Joe Strummer pone su banda sonora.
Tiempo después, el célebre Thomas de Quincey advertirá de la existencia de unas particulares sociedades integradas por «artistas del crimen» (Sociedad para la Promoción del Asesinato, la Supresión de la Virtud o el Fomento del Vicio, entre otras). A partir de ahí, desfilan movimientos de vanguardia (dadaístas, surrealistas y situacionistas), junto a revolucionarios jacobinos, punks, asesinos en serie, sociedades secretas o sectas apocalípticas. Siguiendo al poeta Yeats, la historia narra todas y cada una de esas «bellezas terribles», al mismo tiempo que lanza al lector la pregunta de si acaso el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York no fue un magnífico espectáculo audiovisual. La obra de arte total.
La facción caníbal. Historia del vandalismo ilustrado describe la fascinación del arte por el crimen, donde Lord George Gordon o Walter Benjamin, Robespierre o Malcolm McLaren, Saint-Just o Guy Debord, las sesiones nocturnas de los clandestinos Clubs del Fuego Infernal o los crímenes de Jack el Destripador, funcionan como pasadizos históricos, túneles para bandidos y forajidos, lugares para el contrabando.
Para más información: servandorocha.com
La facción caníbal. Historia del vandalismo ilustrado por Sevando Rocha

