En sus piezas se despliega un universo onírico, elegante y fantástico, atravesado por sutiles reminiscencias historicistas y profundamente vinculado a la naturaleza y al mundo animal.
Gema Álvaro y el retrato reformulado. Artista madrileña vinculada al mundo del arte desde diversos prismas, desde su estudio, como historiadora del arte, desde su conservación, como restauradora de bienes culturales en las especialidades de pintura y documento gráfico y como creadora, explorando caminos relacionados con la pintura, el dibujo y la ilustración.
Su sensibilidad muestra una clara afinidad por lo añejo, por la pátina del tiempo y por cierta belleza asociada a la decadencia. En su producción predomina el retrato, aunque se trata de un retrato reformulado con una imagen híbrida en la que se entrelazan medios digitales con técnicas clásicas, como el óleo.

La serie Perrillas habla de la animalidad, de la necesidad de acercarnos a nuestros instintos más primitivos, a las la pulsiones, la vitalidad pura, el deseo de explorar, de manifestar nuestra voluntad sin filtros. En momentos en los que el concepto de humanidad queda más en entredicho, acercarnos a los animales nos hace ser mejores personas.




En Activist in Wonderland habla de una serie de personajes que abandonan un hábitat que ha olvidado su esencia, su humanidad, ellas han encontrado su refugio en otro mundo imaginario que han creado como escape de la realidad poco amable. Nos invitan a mirar más allá de nuestras acciones cotidianas y a reflexionar sobre el impacto que tenemos en la vida animal.
Anhelan despojarse de la piel humana, tan ajena a la compasión, para convertirse en uno más de la manada. Nos confrontan con nuestra responsabilidad hacia ellos y nos invitan a reflexionar sobre nuestras acciones. Porque si somos capaces de transformar nuestra mirada hacia los animales, también podemos transformar nuestra relación con nosotros mismos.




En sus rostros humanos, animales o criaturas a medio camino entre ambos parece vibrar siempre una historia latente, un fragmento narrativo de carácter estético e ilustrativo.
Un ejemplo significativo es la serie Coquetería Inmortal, que reúne un conjunto de piezas donde se redefine la búsqueda de la eterna juventud desde una mirada feminista. A través de la metáfora del mito vampírico, la artista reflexiona sobre la belleza estática y ese deseo ancestral de congelar la lozanía y detener el reloj biológico en el instante de mayor vitalidad.
Bajo su atmósfera de fantasía, la obra plantea una pregunta incisiva acerca de cuánto estamos dispuestas a sacrificar por preservar un momento de plenitud.
En la serie HIKIKOMORI la artista se parara a pensar en algo que ha observado mucho hoy en día, cómo los jóvenes se encierran en su propio mundo. El nombre hikikomori viene de ese fenómeno donde la gente decide aislarse por completo en casa. En el cuadro, esa “casita” que rodea la cabeza es una metáfora de ese refugio que te construyes para sentirte a salvo, pero que a la vez te separa de los demás.


En un mundo de laberintos humanos, donde la indiferencia se levanta como un muro casi impenetrable y donde parece haberse olvidado el latido de la naturaleza, avanzamos por un wonderland desnaturalizado, nuestro propio mundo. Un lugar donde la humanidad se diluye en la bruma de la impasibilidad y donde hemos perdido, en gran medida, la capacidad de empatizar con nuestros hermanos animales y semejantes.
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Gema Álvaro y el retrato reformulado

