En Cartón Atómico la belleza siempre tiene colmillos, el humor huele a gasolina dulce y hasta los monstruos más horribles posan orgullosos como modelos de revista pulp.
Aventuras imposibles y seres mutantes de Ryan Heshka. El estilo singular de Heshka ha causado un gran impacto en la escena del arte contemporáneo. Sus pinturas, brillantes y dinámicas, hacen referencia a la ilustración pulp de ciencia ficción de la Edad de Oro, al horror de mediados de siglo y a una narrativa oscura y enigmática totalmente propia.
A caballo entre lo hermoso y lo grotesco, lo primitivo y lo tecnológico (aunque descontrolado), sus obras son humorísticas, inquietantes y profundamente cautivadoras. Con lenguaje propio al estilo Lowbrow o pop surrealista el artista canadiense impacta con una imaginería nutrida de culturas muy diferentes como la de los coches customizados, el hot rod, la cultura tiki, el rock and roll, los amantes del surf, los grafiteros, tatuadores, los punks, hippies o dibujantes de cómic.




Ryan Heshka inventa sus personajes para crear sus propias obras de arte, pero dándoles un toque de humor e ironía que las convierte en algo artísticamente nuevo, desafiante y cargado de sátira. Y además, las usa como una crítica a la sociedad en la que le toca vivir, con la que no estaba de acuerdo y decide intentar transmutar la percepción creando esas situaciones cómicas y mundos paralelos.
En la ciudad de Cartoon Atómico las farolas crecen como hongos fosforescentes y los gatos llevan cascos de astronauta. Allí las señoras del Club del Rímel Infinito beben refrescos radiactivos mientras discuten sobre monstruos domésticos y recetas para cocinar meteoritos tiernos. Nadie parece sorprendido, porque en ese barrio lo absurdo paga alquiler y lo grotesco saca la basura los martes.
Un científico con bigote eléctrico vende seguros contra invasiones de pulpos gigantes, mientras una rana vestida de novia reparte folletos turísticos del Planeta Placer. Los niños construyen ciudades de cartón que luego abandonan para filmar aventuras imposibles con cámaras imaginarias, jurando que algún día sus héroes saldrán de las pantallas pintadas con témpera barata.



Sobre los tejados pasan dirigibles llenos de bailarinas mutantes que saludan con sonrisas demasiado grandes. Debajo, un museo de historia natural exhibe esqueletos de robots prehistóricos y mariposas mecánicas atrapadas en frascos de mermelada.
Cuando llega la noche las farolas soplan chistes malos y las alcantarillas cantan baladas románticas a la luna inflable. Entonces aparece la pandilla de chicas feroces con chaquetas de leopardo cósmico y botas que chirrían como murciélagos asmáticos. Recorren la avenida principal buscando problemas, helados nucleares y algún villano ridículo al que darle una lección estética.
Si uno escucha con atención puede oír al propio universo reírse entre dientes, satisfecho de haber dibujado este mundo con tinta negra, colores chillones y una carcajada que nunca pide permiso para existir en la página torcida de un cómic olvidado bajo el sofá del infinito donde duermen los sueños raros y los chistes visuales que todavía esperan su momento para saltar fuera del papel morder la realidad sacudirla bien fuerte hasta que empiece a reír también con dientes torcidos y ojos brillantes como caramelos radiactivos en la madrugada eterna del barrio donde todo es posible menos ser normal jamás aquí.



Ryan Heshka nació en Manitoba, Canadá, y creció en Winnipeg. Impulsado por los largos inviernos de las praderas, pasó gran parte de su infancia dibujando, construyendo ciudades de cartón y haciendo películas en Super 8. Entre sus primeras influencias, que aún perduran hoy, se encuentran los cómics antiguos y las revistas pulp, la historia natural, el diseño gráfico, la música, el cine y la animación.
Formado de manera académica en diseño de interiores, es autodidacta como artista. Sus ilustraciones han aparecido en Vanity Fair, Playboy, Wall Street Journal, Esquire, The New York Times, así como en numerosas portadas de libros y álbumes, y en la portada e interiores de BLAB!. Ha sido seleccionado para aparecer en American Illustration, Society of Illustrators y Communication Arts.

Además de exponer en galerías de toda Norteamérica y Europa, ha escrito e ilustrado el cómic y novela gráfica Mean Girls Club, así como los cómics autoeditados más recientes Frog Wife y Pleasure Planet. Vive en Vancouver, Canadá, con su esposa Marinda y su hija Roxy.
Para más información: ryanheshka.com
Aventuras imposibles y seres mutantes de Ryan Heshka

