En este restaurante la cocina mira al mundo con la memoria encendida y el coraje de quien no teme explorar lo nuevo.
Restaurante S’Àngel, cuando la emoción se sirve en plato hondo. Hay lugares que despiertan recuerdos. Lugares que te hacen sentir en casa sin anunciarlo. Son pocos pero el Restaurante S’Àngel es uno de ellos. Tiene esa calidez que no se finge, el trato que nace de mirar a los ojos y unos platos hechos con manos que conocen el oficio. La memoria sápida es un territorio extraño, un sabor que vuelve, un gesto que se repite, un menú que gira sobre sí mismo como un círculo perfecto. En este restaurante la cocina no solo alimenta, funda recuerdos y despierta emociones. Se convierte en un lenguaje que todos entienden, incluso sin palabras.
En la mesa, todo importa. El aroma que llega antes del plato. El color que promete. El sabor que confirma. La textura que se queda en el paladar. El murmullo del comedor. La compañía que hace que todo tenga sentido. Las raciones son generosas. Las guarniciones acompañan con precisión: Parmentier suaves, chucrut con setas, chirivías, pak choi, un perfume leve de trufa que aparece y desaparece como una idea.
Carne, pescado y platos de cuchara con carácter para paladares que no aceptan límites.
La carne es un territorio amplio y firme: entrecot y solomillo de vaca vieja, carrilleras que se rinden al calor, secreto jugoso, paletilla de cordero, rabo de toro, magret de pato. Y el pollo Teriyaki, siempre fiel. Los pescados mantienen su sitio con dignidad: bacalao con costra de verduras y alioli, atún a la parrilla con fresas y mango, el salmón con queso de cabra y el calamar con arroz negro cremoso con salsa de jenjibre.

Y cuando el cuerpo lo pide y ahora lo pide, llegan los platos de cuchara, hondos y sinceros como los garbanzos con manitas de cerdo, butifarrón y setas., y los huevos a 63 °C sobre lomo de bacalao, lentejas beluga, espuma de patata y crumble de setas. son platos que abrigan, para días lentos, para saborear sin prisa.
Y si decides ir, deja que también te guíe su carta de vinos. Es extensa y está elegida con criterio: referencias locales que hablan de la isla, botellas que viajan lejos y etiquetas que cuentan historias sin necesidad de explicarlas. No hace falta saber de vinos para disfrutarla, basta con tener curiosidad y dejarse aconsejar, siempre encuentran la botella adecuada para cada mesa ya que todo se resume en algo sencillo, buen oficio, buena mesa y gente que sabe recibir. Un lugar para volver, para sentarse sin prisa y dejar que la comida y el buen vino hablen. Si buscas un sitio donde la cocina tenga memoria y el trato sea honesto, acércate. Te estarán esperando.
Para más información: restaurante_sangelpalma
- ¿Cómo llegar y reservar? Plaça de la Porta de Santa Catalina, 7A, Centre, Palma, Illes Balears (Mallorca)
Restaurante S’Àngel, cuando la emoción se sirve en plato hondo. Por Bernd Eldelbar.

