La mirada que revela la desigualdad.
A veces la ciudad te mira como si quisiera escupirte en la cara. São Paulo es así: una bestia gris que mastica gente y la deja tirada en las aceras, en los callejones, en los huecos donde nadie quiere mirar. Y ahí aparece Julio Bittencourt, con su cámara como un cigarrillo mal apagado, buscando entre las sombras algo que todavía respire. No sé si es valor o simple terquedad, pero el tipo se mete donde otros ni se atreven a estacionar el coche. Favelas, mugre, violencia, vidas que parecen sostenidas con un hilo roído. Él apunta, dispara, y lo que queda es una verdad que duele más que cualquier resaca.
Dicen que en 2006 decidió dejar los encargos limpios y empezar a ensuciarse las manos. Así nació ese proyecto demencial del edificio Prestes Maia 911, un monstruo de concreto con 360 ventanas idénticas, como dientes podridos en una boca enorme. Más de 460 familias metidas ahí desde 2002, sobreviviendo entre promesas rotas y diálogos con el Ayuntamiento que nunca terminan de llegar a ninguna parte.


Bittencourt pasó tres años entrando y saliendo de ese lugar, como si buscara un latido escondido entre los pasillos húmedos. Y lo encontró: gente colgando ropa, niños mirando al vacío, ancianos que ya no esperan nada. Cada ventana una historia, cada historia una herida.
El tipo ganó premios, claro. A los jurados les encanta sentirse conmovidos desde la distancia. XIII Marc Ferrez, IPA, Leica Oskar Barnack… nombres brillantes para fotos que nacen en la oscuridad. Pero lo importante no son las vitrinas llenas, sino la sensación de que alguien tuvo el coraje de mirar de frente lo que todos preferimos ignorar. Su obra viaja por el mundo, se cuelga en museos, se comenta en revistas elegantes. Y mientras tanto, allá en São Paulo, las ventanas siguen abiertas, las vidas siguen ardiendo despacio, y Bittencourt continúa caminando, inquieto, independiente, como si supiera que la belleza —la verdadera— siempre está escondida en los lugares donde nadie quiere entrar.
Para más información: juliobittencourt.com
La fotografía social sin filtros de Julio Bittencourt. Por Mónica Cascanueces

