¿Por qué el dinero fiat es la mayor estafa económica de la historia?
Dinero fiat: la gran estafa que todos los tontos veneran. Vaya invento, más bien parece un truco de magia sin conejo, sin chistera y sin mago, pero con millones de espectadores aplaudiendo. Un papelucho que no pesa, no brilla y no vale nada… hasta que el Estado te apunta con el dedo y te dice: “Créetelo, imbécil”. Y tú te lo crees, porque no queda otra. Curso legal, lo llaman, más bien lo llamo fe con pistola en la nuca.
Desde que el gilipollas de Nixon decidió romper el patrón oro en el 71, como quien rompe una relación tóxica pero sin terapia después, entramos en esta era gloriosa donde el dinero es un decreto. Fiat: “hágase”. Y se hizo, ellos dicen mierda y nosotros amén aceptando esta religión sin santos, sin milagros y con inflación, en definitiva vivimos en un mundo gobernado por tontos..
Este sistema podrido, en el que las monedas como el dólar o el euro no están respaldadas por ningún activo tangible, se basa únicamente en la confianza que inspiran los gobiernos y bancos centrales que los emiten, para fiarse de estos parásitos retrasados. Cinco décadas después, un número creciente de economistas, divulgadores y corrientes de pensamiento cuestionan abiertamente el modelo. ¿Es el dinero fiat una herramienta de crecimiento o una estafa legalizada a escala global?
Algunos divulgadores, como Gustavo Martínez o Marc Vidal, han llegado a calificarlo como una “estafa legalizada”, al considerar que permite transferir riqueza de forma discreta desde la mayoría de la población hacia élites políticas y financieras. Desde esta perspectiva, el sistema actual sería comparable a un “esquema Ponzi global”, que requiere emisión continua para sostener el crecimiento aparente y cubrir los compromisos previos.
Una mirada crítica al sistema monetario global tras medio siglo sin respaldo en oro
Estas voces sostienen que la eliminación del patrón oro permitió una expansión ilimitada del crédito y el gasto estatal, sin el control que imponía un respaldo tangible. El resultado, según afirman, es una constante devaluación del dinero a lo largo de generaciones. Pero la mayoría vive rezándole al billete como si fuera un talismán. Lo guardan, lo cuentan, lo veneran e incluso matan por este papelucho. Creen que siempre valdrá algo, igual que creen que su jefe algún día los respetará. Fe ciega, fe obligatoria, fe de supervivencia de auténticos perdedores.
Mientras tanto, esos sacerdotes del capitalismo con sonrisa de mármol, solo mantienen lo justo para pagar el mes. El resto lo esconden en templos más sólidos: acciones, inmuebles, bonos, fondos. Ellos no rezan, invierten. No creen, calculan. No esperan milagros, los compran. El dinero fiat convirtió la confianza en un dogma ya que la mayoría lo reza, los ricos lo administran y tú, si quieres salir vivo de esta misa interminable, tendrás que encontrar tu propia salida de emergencia, porque la solución, como siempre, es individual.
El fiat funciona porque todos lo aceptamos pero no todos lo aceptamos igual. Unos lo sostienen como quien sostiene un paraguas roto en medio del huracán. Otros lo usan como servilleta para limpiar las migas de sus activos y otros se hacen rulos para meterse farlopa. Y ahí está la paradoja, el dinero que no vale nada sostiene un sistema que lo vale todo. Lo que parece claro es que el sistema monetario actual se sostiene sobre una promesa de confianza, más que sobre un valor objetivo. Y como toda promesa, puede cumplirse… o romperse. La discusión sobre su legitimidad no está cerrada, y en un mundo cada vez más atento al valor del dinero con la irrupción de criptomonedas, monedas digitales estatales y nuevos modelos financieros este debate seguirá más vigente que nunca.
Dinero fiat: la gran estafa que todos los tontos veneran. Por Ernesto Lacalle.

