Donde la distorsión se convierte en refugio.
Dancehall: Puño, patada y knock out. Desde Londres emerge un trío dispuesto a sacudir tímpanos y expectativas. Timothy V al bajo y voz, Sharp Eyes a la guitarra y David K a la batería. Juntos forman una máquina de ruido bien afinada que combina la crudeza del garage, la bruma envolvente del shoegaze y la inmediatez melódica del powerpop. Si alguna vez imaginaste a unos Blur menos bien peinados y con más mala leche, aquí tienes la respuesta.
La voz de Timothy V recuerda inevitablemente a Thurston Moore, con ese fraseo lánguido que se desliza entre capas de distorsión. Su sonido bebe de un espíritu noventero melancólico, heredero del punk desgarbado y de una devoción absoluta por los pedales, de los que brotan ráfagas de fuzz que empujan y arañan cada compás.
Su debut “The Band” (2018) fue un retrato crudo de una banda en directo: directo, ruidoso y sin filtros. Pero su evolución no se detuvo ahí. Tras varios lanzamientos intermedios, el trío regresó con fuerza en “100% Music” (2025), un trabajo más expansivo y deliberado, donde afilan su sonido y lo llevan a un territorio más colorido y caótico a propósito.
El disco, escrito en un momento vital intenso para Timothy V, aborda temas como la infancia, la adicción, la neuro-divergencia y el ruido del mundo contemporáneo. Es un álbum que combina guitarras que chisporrotean, ritmos tensos y un enfoque más detallado en la producción, alejándose del DIY más crudo de sus inicios para abrazar una claridad abrasiva y llena de matices .
“The Band” y “100% Music” funcionan casi como espejos: uno captura la urgencia juvenil, el otro, la madurez ruidosa de una banda que ya sabe quién es. Y en ambos casos, Dancehall demuestra que hacer ruido del bueno no es una pose, sino una forma de vida.
Para más información: dancehallband.com
Dancehall: Puño, patada y knock out. Por John Headhunter.

