Esta artista madrileña encarna una búsqueda constante de la esencia de la creación artística dentro de la figuración contemporánea.
Carmen Mansilla y la esencia de la creación. Su trabajo nace de una autoexigencia profunda por encontrar un lenguaje propio, coherente y honesto, que la impulsa a transitar desde una pintura tradicional, fácilmente reconocible por el público, hacia una expresión más íntima, personal e individual. Este proceso no es cómodo ni complaciente, sino fruto de una investigación continua y valiente.




En su obra, la geometría aparece de manera espontánea, casi inevitable, como un gesto sincero que ordena la emoción. El uso de colores planos, formas ligeras y composiciones sencillas genera una sensación de libertad y placer creativo. Para Mansilla, pintar es un acto de comunicación: el cuadro comienza como una intuición, pero pronto es la propia obra la que marca el camino, habla y exige ser escuchada. Ese instante de diálogo entre artista y pintura resulta único e indescriptible.
La artista cuestiona con firmeza la obsesión contemporánea por lo “bello” entendido como aquello que no incomoda. Frente a la sacralización del virtuosismo técnico y del hiperrealismo, Mansilla propone una reflexión sobre la verdadera esencia del arte. Desobedecer los binomios simplistas de bonito o feo, bueno o malo, implica un acto de valentía creativa y un posicionamiento ético ante la pintura.


Nacida en Madrid, es diplomada en diseño e Ilustración por la escuela superior de diseño ESSED y estudió publicidad en la Universidad Complutense. Tras una etapa como diseñadora, ilustradora y profesora de dibujo en la Universidad Politécnica y diversas escuelas superiores, decidió abandonar todo para dedicarse plenamente al arte. En 2010 viajó a Florencia para profundizar en el estudio del natural y se formó posteriormente con destacados maestros internacionales.
Para más información: carmenmansilla.com
Carmen Mansilla y la esencia de la creación. Por John Headhunter

