Para Perach, combinar instalación y performance es una forma de apresar lo invisible, de dar materia a lo efímero sin traicionar su temblor.
Anna Perach y los arquetipos femeninos a través de la exploración de la sombra en la relación entre la mujer y el hogar como quien desciende a una habitación cerrada desde hace siglos. Nacida en Zaporiyia en 1985, cuando la ciudad aún pertenecía a la URSS, su biografía es un mapa de desplazamientos: Ucrania, Israel, Londres. En ese tránsito ha ido tejiendo una obra que mezcla escultura, performance e instalación, y que respira con la intensidad de lo ritual.
En mi trabajo entrelazo arquetipos femeninos en híbridos escultóricos para examinar ideas de identidad, género y artesanía, afirma la artista.

Formada en Goldsmiths University of London, aprendió técnicas como el tufting (una técnica textil moderna y versátil para crear alfombras, tapices y cojines, utilizando una pistola), pero pronto la alfombra dejó de ser superficie para convertirse en piel. Sus textiles se alzaron del suelo y se volvieron cuerpos: esculturas vestibles que convocan directores, performers y músicos en coreografías donde lo doméstico se vuelve inquietante.
En Seven Wives, inspirada en el Barba Azul de 1697, siete máscaras suspendidas en el espacio parecen respirar. No son solo rostros, son umbrales entre mente y cuerpo, entre obediencia y deseo. La Madre, la Bruja, la Amante atraviesan su imaginario, pero también la Casa, ese símbolo ambiguo que protege y aprisiona, que es refugio y espejo del yo.




Su investigación reciente profundiza en los arquetipos femeninos a través del textil y el vidrio. En Olimpia, evocación del universo gótico de E.T.A. Hoffmann, dos figuras monumentales con vestidos de ecos rococó dialogan con el espectador. Clara encarna la lógica que la sociedad celebra; Olimpia, lo reprimido, lo mecánico y lo indómito. Por primera vez, la artista incorpora la robótica, como si el hogar mismo adquiriera pulso y respiración.



La escultura vestible funciona tanto como una prenda que se activa en la performance como una escultura autónoma. A través de este medio, Anna Perach examina cómo los elementos asociados con la esfera doméstica, como los textiles y la alfombra, operan como una extensión del yo y reflejan la herencia y el rol de género de cada persona.
En sus performances, la alfombra tufted, vinculada al ámbito doméstico, actúa como una capa externa añadida de piel que oculta el cuerpo físico pero expone fragmentos del ser.
Así, Anna Perach convierte cada exposición en un escenario donde el mito y la psicología se entrelazan. Sus obras no se limitan a ocupar un espacio: lo hechizan, lo tensan, y nos obligan a mirar la sombra que proyectamos al cruzar el umbral de nuestra propia casa.
Para más información: annaperach.com
Anna Perach y los arquetipos femeninos. Por Zoya Lior

