La artista desconfía de sus certezas y reconoce que es imposible evaluar objetivamente la realidad en la que uno está sumergido.
Alicja Pakosz y las migajas de la vida. Luchar, huir, paralizarse y complacer son tipos de reacción corporal automática y fisiológica que se producen como respuesta a una amenaza o a un peligro percibido. Las obras de esta exposición son el resultado de observar distintas actitudes ante la vida y sus múltiples giros.
Se trata de un estudio de las posiciones que adoptamos frente a los desafíos inevitables. Esta colección de diferentes posturas corporales funciona de manera similar a un álbum que muestra las capacidades de los atletas.

Los cuerpos de las figuras pintadas son metáforas que, aun permaneciendo abiertas a una interpretación más amplia, política e histórica, hablan precisamente de eso: del tipo de posición en la que se encuentran.
Más allá de trabajar sobre temas o ideas específicas, la práctica diaria de Alicja Pakosz comienza pintando de manera sistemática sobre pequeños papeles en formato estándar A4. Es un proceso íntimo, de carácter casi diarístico. Las obras incluidas en Fight, Flight, Freeze, Friend poseen una cualidad de “migajas de vida”, derivada directamente de ese trabajo cotidiano entre series, pero también abordan temas que la artista ha tratado anteriormente: la comunidad, el sentido de identidad compartida y las cambiantes dinámicas de poder dentro del contrato social.

Mediante el diorama, Pakosz alude tanto a la tradición decimonónica de las exposiciones de historia natural como a las exposiciones nacionales del siglo XX, diseñadas para construir imágenes icónicas de las naciones modernas. Dado que los paisajes europeos tendían a parecerse, cada nación debía diferenciarse selectivamente. En Polonia, el paisaje icónico se asoció con la idílica pastoral, los abedules, tilos, sauces y aves. Pakosz se apropia de estas estrategias de manera subversiva: su narrativa, íntima y tensa, impregnada de humor oscuro, socava los relatos nacionales tradicionales.
Privada de agencia y filtrada por el sentimiento nacional, la naturaleza se convierte en pantalla de proyección de identidades colectivas. Los sauces parecen gritar de terror. En sus pinturas, ámbar, aves y símbolos cotidianos de lo polaco —como postes rojos y blancos o cigüeñas— conviven con restos de automóviles producidos en Polonia, emblemas de ingeniería nacional y extensiones de la identidad del conductor.

Estos vehículos, casi transparentes, funcionan como «máquinas de cristal» que simbolizan formas invisibles y normalizadas de nacionalismo. Retomando el motivo de su obra Máquina (2022), Pakosz sugiere que la guerra, como un cambio de luz, revela mecanismos antes ocultos: la maquinaria del nacionalismo, invisible en tiempos de paz.
Su práctica reflexiona sobre la identidad nacional, categoría que, debido a su origen silesiano, nunca le resultó evidente ni natural, aunque sigue siendo ineludible. En un pequeño diorama, un hombre hunde la cabeza en un charco lodoso e intenta dibujar el paisaje que ve bajo el agua, mientras su propio cabello adopta la forma de colinas y pinares.



Alicja Pakosz (1996, Tychy, Polonia; vive y trabaja en Cracovia) se graduó en la Academia de Bellas Artes de Cracovia y estudió en la Academia de Bellas Artes de Núremberg. Actualmente es doctoranda en la Escuela Doctoral de la Universidad Pedagógica de Cracovia.
Exposiciones individuales recientes: 2024 — ADA, Roma, IT. 2023 — Office Baroque, Amberes, BE; Pani Domu, Pozna?, PL; Galeria Raster, Varsovia, PL. 2022 — Gda?ska Galeria Miejska, Gda?sk, PL. 2021 — Galeria Piana, Cracovia, PL.
Exposiciones colectivas recientes: 2024 — Podium, Hong Kong, CN; Her Clique, Lisboa, PT. 2023 — Office Baroque, Amberes, BE; KKKC & Krupa Art Foundation, Klaip?da, Lituania; Galeria Raster, Varsovia, PL; Modulgalerie, Núremberg, DE.
Para más información: alicjapakosz.pl
Alicja Pakosz y las migajas de la vida. Por Artem Noam

