“PLAY ME”: el regreso más feroz de la ex Sonic Youth.
Kim Gordon vuelve a morder con su tercer álbum y vuelve a golpear la puerta como quien no pide permiso porque sabe que la casa es suya. Anuncia PLAY ME, su tercer álbum en solitario, y uno siente que la mujer no viene a mendigar atención, sino a reclamarla con la calma feroz de quien ha visto demasiadas noches y demasiados tipos intentando explicarle el mundo.
Sale NOT TODAY como adelanto, un título que parece un escupitajo elegante, un recordatorio de que no es hoy cuando vas a domarla, ni mañana tampoco. El corto que acompaña la canción —dirigido por Kate y Laura Mulleavy, con Christopher Blauvelt detrás del ojo— es como una sombra que se estira, un eco visual que no pretende aclarar nada, solo intensificar la sensación de que algo se está moviendo bajo la piel.
La voz de Gordon llega con esa tensión poética que no necesita adornos. Dice que ha empezado a cantar de una forma que no usaba desde hacía tiempo, que le ha salido “otra voz”. Y claro, uno la escucha y entiende que no habla de técnica, sino de ese temblor interno que aparece cuando la vida te arrincona y decides morder en vez de retroceder. Justin Raisen, el productor, parece haberlo olido. Le ha abierto espacio, ritmo, un terreno más áspero donde su voz puede caminar sin tropezar con los muebles.
Gordon siempre ha trabajado con pulsos, con latidos, pero aquí el ritmo no es un acompañamiento: es un arma. PLAY ME promete ampliar su paleta, como si la paleta de Kim Gordon necesitara ampliarse. Pero ella insiste, y uno agradece que lo haga. Porque cuando una artista así decide empujar sus propios límites, el resto solo puede mirar y aprender.
Para más información: kimaltheagordon.com
Kim Gordon vuelve a morder con su tercer álbum. Por John Headhunter

