El experimento alimentario de Bill Gates muerde la bolsa, Beyond Meat se desploma y pierde un 77%
El filete woke de Bill Gates acaba hecho puré bursátil, un supuesto filántropo que creyó que podía hackear el estómago humano y pensó que la gente aceptaría una carne hecha en un laboratorio de soja deprimida. Todo empezó en el Foro de Davos, el proyecto Beyond Meat nació en este hipócrita foro repleto de jets privados y prostitutas de lujo. El problema nunca fue el marketing es simplemente que sabía a falso, era cara y ultra procesada, justo lo contrario de lo que te venden cuando te hablan de salvar el planeta. El consumidor, ese ser primitivo que aún decide con la boca, lo probó, dijo no y dejó de comprar la hamburguesa que sabía a castigo..
Un producto diseñado para hacerte sentir culpable mientras masticabas algo que no recordabas haber pedido. Durante años el circo funcionó, había inversores aplaudiendo, medios babeando y chefs de Instagram fingiendo entusiasmo. Pero la realidad no se puede cocinar al vapor y al fin en 2025 la empresa se desploma un 77%, como un borracho cayendo por las escaleras después de dar lecciones de moral.
El día que Bill Gates perdió contra una vaca.
Bill Gates, evangelista del filete sintético, apostó a que el relato vencería al paladar y se equivocó. El dinero puede ser estúpido, pero no es masoquista. Cuando vio que nadie quería pagar por ideología en forma de albóndiga, salió corriendo. El mercado no cree en utopías, solo en ventas. Mientras la falsa carne se pudre en bolsa, la carne de verdad sigue ganando. No es política, es instinto ya casi nadie quiere que una élite aburrida y «gafa-pastas» le rediseñe la vida.
Este no es solo el fracaso de Beyond Meat, es el de una clase dirigente que confundió poder con autoridad y moralina con gusto. Prometieron futuro y entregaron comida triste y el experimento woke terminó como terminan todos, con pérdidas, excusas y comunicados llenos de palabras huecas. La conclusión es simple y brutal, puedes comprar medios, foros y políticos, pero no puedes obligar a nadie a disfrutar una hamburguesa que sabe a mentira. Y el estómago, como la calle, siempre acaba votando.
El filete woke de Bill Gates acaba hecho puré bursátil. Por John Headhunter.

