Adore: anatomía de una herida luminosa.
El documental oculto que revela la verdad de los Smashing Pumpkins. Hay documentos que no buscan hacer historia, sino revelar la grieta. «Adore», ese mini?documental casi clandestino dentro del universo Smashing Pumpkins, funciona exactamente así: como una pieza que no pretende impresionar, sino exponer. Veinte minutos de metraje interno, sin maquillaje, en los que Billy Corgan, James Iha y D’Arcy Wretzky reconstruyen, o intentan reconstruir, un álbum nacido en plena tormenta emocional. Sin Jimmy Chamberlin, sin red, sin certezas. Solo estudios en Chicago y Los Ángeles, noches largas y una vulnerabilidad que hoy se siente casi táctil.
La aparición de Joey Waronker (Atoms For Peace, R.E.M.) añade una textura inesperada: un latido distinto, un tempo que obliga al grupo a repensarse desde dentro. La cámara no busca épica; busca humanidad. Y la encuentra en silencios, en miradas perdidas, en ese clima de laboratorio emocional donde cada decisión pesa más de lo que parece.
Viper Room, sombras y un eco que todavía vibra
Entre sesiones de estudio y confesiones a media luz, «Adore» recupera también fragmentos del directo que Corgan ofreció en la Viper Room en enero de 1998. Un escenario pequeño, casi claustrofóbico, donde la fragilidad se convierte en estética y la voz se quiebra sin pedir permiso. Estas imágenes no son un bonus: son el contrapunto emocional que termina de dibujar el estado mental de una banda que avanzaba entre duelo, reinvención y un legado que empezaba a pesar demasiado.
Parte del material ya había asomado en «Graceful Swans of Never», pero aquí respira distinto. Más crudo, más inmediato, más honesto. «Adore» no es un documental para completar una colección; es una cápsula de tiempo que captura el instante exacto en el que una banda decide seguir adelante aun cuando todo alrededor parece derrumbarse.
El documental oculto que revela la verdad de los Smashing Pumpkins. Por John Headhunter.

