Un artista entre la pintura y la fábula
Roch Urbaniak: el pintor de mundos narrados. Nacido en Polonia y formado en la prestigiosa Academia de Bellas Artes de Cracovia, es una figura que encarna el cruce perfecto entre la tradición académica y la imaginación desbordante. Graduado con honores y galardonado en 2011 con la medalla de oro al mejor diploma otorgada por la Sociedad de Bellas Artes de Cracovia,


Urbaniak demostró desde muy temprano un talento que no solo dominaba la técnica pictórica, sino que aspiraba a expandirla hacia territorios narrativos. Su consagración no tardó en llegar: en 2014, obtuvo el Gran Premio en el Festival Internacional del Cómic de ?ód? por el mejor cómic corto, reconocimiento que consolidó su lugar en la encrucijada entre el arte visual y la literatura gráfica.

Más allá de su virtuosismo técnico, Urbaniak se ha posicionado como un creador capaz de integrar mitologías universales, referentes de la cultura pop y sensibilidades contemporáneas en un lenguaje pictórico de gran coherencia. En 2022, su trayectoria alcanzó una cima significativa cuando la Sociedad Europea de Ciencia Ficción lo incluyó en su Salón de la Fama como Mejor Artista de Fantasía, confirmando su estatus como una voz imprescindible dentro del arte fantástico europeo.
El poder narrativo de la imagen
Lo que distingue a Urbaniak es su convicción de que la pintura debe ser portadora de relatos. Frente a una formación académica que a menudo desdeñaba el arte narrativo e ilustrativo, él mantuvo firme su apuesta por la narración visual. Esta resistencia intelectual se tradujo en un estilo donde cada cuadro funciona como una puerta abierta hacia lo imaginario: escenas que dialogan con la tradición de las fábulas, los mitos y la literatura fantástica, pero que también encuentran resonancia en el imaginario popular contemporáneo.



Sus obras, lejos de limitarse a una mera exhibición estética, son universos completos que invitan al espectador a interpretar, a reconstruir y a habitar mundos alternativos. Algunas de estas historias encuentran desarrollo en su propia escritura: Urbaniak es autor de cuatro libros infantiles reunidos bajo la serie Papiernik, donde palabra e imagen conviven en un mismo espacio creativo. El artista no se limita a ilustrar un texto, sino que convierte cada relato en un diálogo íntimo entre lo narrado y lo pintado.
Esa capacidad de entrelazar disciplinas ha sido también reconocida en el mercado internacional, donde sus obras se reproducen en rompecabezas distribuidos en Polonia, Estados Unidos y Taiwán. Así, sus imágenes se democratizan y adquieren una nueva dimensión lúdica: piezas de un rompecabezas que, una vez ensambladas, reconstruyen no solo una imagen, sino una atmósfera cargada de simbolismo.
Mitos contemporáneos y resonancias globales
En la obra de Roch Urbaniak se aprecia un interés constante por las mitologías globales. Sus pinturas evocan arquetipos ancestrales, deidades y relatos que atraviesan culturas, pero lo hacen desde una sensibilidad profundamente contemporánea, donde la cultura pop y la ilustración se convierten en lenguajes válidos para dialogar con lo mítico. Este sincretismo le permite crear piezas que no se limitan a homenajear un pasado legendario, sino que lo reactivan en el presente.

El artista polaco es, en este sentido, un narrador visual de nuestro tiempo: sus imágenes nos recuerdan que la necesidad de contar historias no desaparece, sino que muta en función de los códigos de cada época. En un mundo saturado de estímulos visuales, Urbaniak se distingue por ofrecer obras que no buscan la inmediatez, sino la contemplación activa. Su pintura exige una pausa, una complicidad por parte del espectador, que se convierte en coautor al otorgar su propia lectura al relato pictórico.
Roch Urbaniak ha defendido con pasión el derecho del arte de la fantasía a ocupar un lugar legítimo en la escena artística polaca, desafiando prejuicios y reivindicando la potencia de la imaginación como herramienta de conocimiento. Su obra se mueve entre lo erudito y lo accesible, entre lo íntimo y lo universal. Ya sea en un lienzo, en las páginas de un libro infantil o en las piezas de un rompecabezas, lo que siempre permanece es esa capacidad única de pintar mundos que narran, y narrar mundos que pintan.
Para más información: rochurbaniak.com/en
Roch Urbaniak: el pintor de mundos narrados. Por Mónica Cascanueces.