El artista que disuelve las fronteras entre el dibujo y la pintura para explorar lo esencial de la creación visual
Xavi Ceerre: Entre el gesto y la memoria. El artista se sitúa en un terreno liminal donde las categorías tradicionales del arte se desdibujan. Su obra muestra un profundo interés por los elementos primarios de la imagen: el trazo, la mancha, el gesto.

En sus composiciones, los límites entre el dibujo y la pintura se desvanecen, dando lugar a una práctica artística en la que lo matérico y lo conceptual conviven en constante tensión.
Sus inicios en Alcoy, ciudad industrial en decadencia, influenciaron su universo personal. Arquitecturas brutales y espacios en desuso, ahora silenciosos y vacíos, guardan un misterio que intenta resolver. Ya de muy joven, Xavi Ceerre encontró en estas fábricas abandonadas un lugar propicio donde poder desarrollarse como creador.
Desde ese momento la expresión plástica se transforma en una obsesión hasta el punto de convertirla en su modo de vida. Según las propias palabras del artista, ‘me resulta importante acercarme a la pintura como un juego, ya que al hacerlo de este modo tengo la libertad de cambiar las reglas cuando ya no me parecen divertidas’.

La mayoría de las obras que se presentan en la muestra ‘ha sido una guerra sucia, en los que he alternado momentos de afecto con momentos de odio, hasta alcanzar una especie de desapego, que al mismo tiempo tiene que ver con la aceptación. La aceptación de lo que venga.
La fluidez y la pérdida del miedo para que pueda nacer la sorpresa.’ En sus últimos trabajos rescata las técnicas de la decalcomanía, el grattage o el automatismo que hacen de sus obras de una originalidad y una personalidad impropias de un artista de su edad.



Su trabajo persiste en lo residual, en lo que queda tras el acto creativo, en las huellas que revelan más de lo que ocultan. Ceerre reflexiona sobre el proceso mismo del marcar y del borrar, en un diálogo constante con el entorno y el tiempo. A través de esta exploración, cuestiona la noción de autoría, la permanencia de la imagen y el papel del espacio público como escenario de lo efímero.
Como señala la crítica Carla García Domènech, “la obra de Ceerre, en su diálogo con lo ya sido, viene a revelarnos que la pintura, o mejor dicho, lo nuevo, no es más que una reunión dialéctica, una cópula entre el pasado y el futuro para poder dotar de sentido el presente”.

Entre el gesto y la memoria, Xavi Ceerre, establece puentes entre tiempos distintos, como si cada trazo fuera un canal que conecta lo ancestral con lo contemporáneo.
Los materiales que utiliza –carbón, lápices, tinta de periódico– remiten a un origen casi arquetípico de la creación. Son herramientas humildes, pero cargadas de memoria, que activan en el espectador resortes profundos de la imaginación. En sus formas esencialistas y casi primitivas, se percibe una búsqueda de lo universal, de lo común a todos los lenguajes visuales.
Esta aproximación recuerda a artistas como Picasso, Miró, Dubuffet, Twombly o Basquiat, quienes también exploraron lo gestual, lo espontáneo y lo inacabado como vía de expresión. Sin embargo, Ceerre lo hace desde una sensibilidad actual, donde el caos y el orden coexisten de manera simbiótica.



En sus obras, la aleatoriedad y la estructura conviven, generando una energía vibrante que remite tanto al bullicio de la urbe como a los patrones ocultos del universo. Hay en su trazo una fuerza ambigua: agresiva y serena a la vez, como si intentara captar el ritmo interno del mundo. La experiencia visual que propone Ceerre es similar a una revelación psicodélica: caótica en apariencia, pero profundamente armónica en su núcleo.

En definitiva, su obra nos invita a repensar el origen mismo de la imagen, no como algo acabado, sino como una construcción continua entre lo visible y lo invisible, entre lo que fue y lo que está por venir.
Xavi Ceerre: Entre el gesto y la memoria. Por Carla García Domènech