Georges Bataille y la desnudez del ser

Novelista, poeta y ensayista francés, Georges Bataille buscó despojar a sus textos de toda retórica para aproximarse a lo que él llamaba «la desnudez del ser»

Georges Bataille y la desnudez del ser. Georges Bataille (Billom, 1901 – París, 1962) Novelista, poeta y ensayista francés, autor de una obra extensa y provocativa. Estudió en l’École des Chartes (1918 a 1922) y luego ingresó en la Escuela Superior de Estudios Hispánicos de Madrid (1923 a 1924). Fue bibliotecario y medievalista en la Biblioteca Nacional de París (1924 a 1942), bibliotecario en Carpentras (1949 a 1951) y director de la Biblioteca Municipal de Orleans (1951 a 1962). Participó en actividades de los grupos surrealistas hasta su ruptura con André Breton en 1929, y dirigió las revistas Documents (1929-1930), Acéphale (1936-1937) y Critique (1946-1962).

Georges Bataille desconfiaba del concepto occidental de conocimiento y para romper su realidad debía recurrir al éxtasis para lograr una experiencia interior liberadora.


La vida de Georges Bataille menos soportable de lo que se presume en una nota biográfica, pero también menos escandalosa de lo que se suele pensar es el resultado de un recorrido difícil de seguir: hijo imposible de un padre sifilítico y ciego al que quería mucho y de una madre con varios intentos de suicidio. Se convierte al cristianismo en 1914 para, con el paso del tiempo, ser uno de los escritores más ferozmente anticristianos;

Tempranamente cercano al surrealismo y al socialismo fue unos de los primeros y más agudos críticos de ambos en los años 30. Autor de obras muy escabrosas, siempre publicadas bajo pseudónimo, las compagina con su trabajo de archivista y bibliotecario. Constitutivamente infiel, mantuvo, sin embargo, con varias mujeres una relación extraordinariamente veraz.

Hombre singular por muchos motivos, no dejó de animar toda su vida la existencia de grupos, revistas y comunidades y supo mantener hasta el último momento la cercanía de sus amigos. Tanto su vida como su pensamiento fueron exacto reflejo del exceso y la pasión que puso en todo lo que emprendió.


No es exageración ni vanidad de psicoanalista decir que un punto de inflexión en la obra del extraordinario escritor francés que fue Georges Bataille ocurrió a partir de sus encuentros y desencuentros con el psicoanálisis.

Influido por su amigo Alfred Métraux, se interesó por la etnología, disciplina que lo inició en sus estudios sobre la religión y lo sagrado, bajo la inspiración antropológica de Marcel Mauss y la filosófica de Alexandre Kojève. En 1937 fundó con Michel Leiris y Roger Caillois el Collège de Sociologie, con el objeto de analizar las manifestaciones de lo sagrado en la sociedad moderna.
Autor de textos polémicos, fue considerado desde «un nuevo místico» (Jean-Paul Sartre) o «un obseso» (André Breton) hasta «uno de los más grandes escritores del siglo» (Michel Foucault).

A través de la literatura y el ensayo, formuló una aguda crítica a la racionalidad de la palabra escrita y al concepto clásico de sujeto. Buscó despojar a sus textos de toda retórica para aproximarse a lo que él llamaba «la desnudez del ser», ya que entendía que el hombre debía dejar de «enunciar» para poder «consumar», y para ello no le quedaba otro camino que el de la «transgresión».

The Doll’, Hans Bellmer, 1936


Georges Bataille desconfiaba del concepto occidental de conocimiento y saber, y pensaba que el individuo, para romper su realidad dividida, condicionada y limitada por los grandes sistemas racionales de la ética y la estética, debía recurrir al éxtasis para lograr una experiencia interior liberadora.

Entre la filosofía trágica de Nietzsche y la dialéctica de Hegel, elaboró un misticismo materialista donde Dios es una ausencia que no excluye lo sagrado, y donde el exceso es un camino de revelación en el cual el erotismo y la muerte se vinculan íntimamente.


Bataille estudió con talante crítico la filosofía de Hegel, que empezó a conocer gracias a los cursos de Alexandre Kojève sobre la Fenomenología del espíritu en L’École Pratique des Hautes Études. En la obra del filósofo alemán, Bataille vio la culminación de una tradición filosófica en la que la noción de «negativo» se evita gracias a su inclusión en la dialéctica del sistema y a su subordinación a una positividad histórica.


Aislando dicha noción de su uso «servil» en el progreso del saber absoluto hegeliano, basado en la lógica del trabajo, Bataille hizo de tal noción la base de una filosofía de la «soberanía» en la que los términos «exceso», «sacrificio», «muerte» y «entrega» indican situaciones en las que sale a la luz la existencia independiente de un negativo absoluto, sin utilización.

De ahí que, frente a la «economía restringida» hegeliana, Bataille habló de una «economía general», en la que tiene cabida la noción de «depénse», ese margen de energía producida no utilizable en el producto mismo, que queda como «part maudite» en el trasfondo de todas nuestras experiencias existenciales.

“Si vivimos soberanamente, la representación de la muerte es imposible, pues el presente ya no está sometido a la exigencia del futuro. Por eso de una manera fundamental, vivir soberanamente es escapar si no de la muerte, al menos de la angustia de la muerte. No es que morir sea odioso ―pero vivir servilmente es
odioso―” George Bataille

BLUE OF NUN


Y sin embargo, existen ciertas experiencias transgresoras -el arte, la risa, el erotismo- que rompen los límites de la lógica del proyecto y que provocan la eclosión y la expulsión al exterior de esta parte absolutamente negativa de una vida excedente, perdida.

La risa es, según Bataille, una rotura radical de la certeza y la estabilidad del conocimiento, no tiene cabida en el campo del saber y, no pudiéndose conocer ni captar en absoluto, se distingue con respecto al saber como un salto a lo imposible.

El arte, a su vez, está estrechamente ligado a lo negativo, y esto es evidente sobre todo en el caso de la poesía, entendida como la materialización de un «sacrificio» y de una «perversión» de las palabras, en clara contraposición con el uso positivo que de ellas hace el lenguaje discursivo y conceptual.


Estas tensiones hacia lo imposible, auténticas experiencias de desbordamiento del saber, nos permiten acercarnos a una zona de «no-saber» que es completamente ajena al campo de lo posible, del conocimiento, del concepto y de la racionalidad, y que tiene su origen precisamente en todo lo contrario, en una experiencia fundamental de ausencia de la verdad.


Georges Bataille escribió las novelas eróticas Historia del ojo (1928, con el seudónimo de Lord Auch), El azul del cielo (1935, publicado en 1957), Madame Edwarda (1937, con el seudónimo de Pierre Angélique), El cura C (1950) y Mi madre (1966); conjunto que supone una referencia esencial en los estudios sobre literatura y erotismo. Completa su obra literaria el conjunto de poesías reunidas en L´Archangelique (1944).


Su obra ensayística comprende estudios sobre el marqués de Sade, Charles Baudelaire, Marcel Proust, Franz Kafka y Jean Genet; textos políticos escritos durante la ocupación alemana; la Suma ateológica, trilogía compuesta por la La experiencia interior (1943), El culpable (1944), y Sobre Nietzsche (1945); La parte maldita (1947), Teoría de la religión (1948), Lascaux o el nacimiento del arte (1955), Manet (1955), La literatura y el mal (1957), El erotismo (1957) y Las lágrimas de Eros (1959).

Por Tomás Fernández