Alexander Shulgin: la cocaína es la droga del falso poder

Uno de los expertos más calificados en experimentar y catalogar los estados de las drogas psicoactivas ofrece una lectura de las propiedades de la cocaína, droga que lleva a la falsedad  

Alexander Shulgin: la cocaína es la droga del falso poder. Hoy en día proliferan muchas sustancias psicoactivas recreativas nuevas y otras, más viejas, ganan legitimidad. Esto se debe a una serie de actores y sucesos, pero sin duda uno de los más influyentes en la conformación de la exploración psicodélica hacia la que el mundo occidental se interna fue Alexander Shulgin.

El químico estadounidense Sasha Shulgin (1925-2014) fue responsable de introducir el MDMA con fines terapéuticos y de sintetizar más de 230 sustancias psicoactivas. No por nada Shulgin es llamado «el Padrino de los Psicodélicos» o «Daddy Ecstasy» y junto con su esposa Anne Shulgin es responsable de la más detallada exploración científica y recreativa de las más importantes familias de la farmacopea psicodélica, las feniletilaminas (descritas en su libro PIHKAL), entre las cuales se encuentra la mezcalina, y las triptaminas (descritas en su libro TIHKAL), entre las cuales destacan el DMT y la psilocibina. 

Alexander Shulgin: la cocaína es la droga del falso poder. En PIHKAL, un gordo tomo de farmacología y psiconáutica, Shulgin ofrece una de las más precisas y lúcidas descripciones de los efectos de la cocaína.

Debemos recordar que la cocaína es una de las drogas más populares del mundo y tuvo su apogeo en los años 80 del siglo pasado entre los yuppies, los corredores de bolsa, los asiduos a las discotecas, las prostitutas y los proxenetas -y en general, entre los hombres adictos al poder y al dinero-

He probado también la cocaína. Esta droga, particularmente en su notoria forma de «crack», es la causa celebré del día. Para mí la cocaína es una fuerza agresiva, un estimulante que otorga una sensación de poder y de estar en completo control, en la cima del mundo. Pero hay también el conocimiento ineludible de que no es poder verdadero, de que no estoy realmente en la cima del mundo y que, cuando sus efectos se desvanezcan, no habré ganado nada. Hay también una sensación extraña  de falsedad en ese estado. No hay revelación. No hay aprendizaje. Desde su propia forma, me parece que la cocaína es tanto una droga de escape como la misma heroína. Con cualquiera de las dos, escapas de quien eres o -más precisamente- de quien no eres. Igualmente, obtienes un alivio de corta duración de la conciencia de tus cualidades inadecuadas. Yo personalmente prefiero lidiar con ellas que escapar; hay, finalmente, mayor satisfacción de esta manera.

Shulgin era un avezado psiconauta que no consumía estas sustancias solamente por placer; obviamente, buscaba el conocimiento y la transformación significativa de la psique.

La mirada experta de Shulgin sugiere que la cocaína es una droga que tiene poco que ofrecer y que más bien engaña a sus usuarios con falsas sensaciones de poder, seduciendo a la fijación egoísta. Shulgin, quien estudio Química en Harvard y se doctoró en Bioquímica en UC Berkley, creía que «Ia totalidad del universo está contenida en la mente y en el espíritu.

Podemos elegir no encontrar acceso a él, podemos negar su existencia, pero realmente está allí dentro». Para él, ciertas sustancias químicas podían ayudar a obtener dicho acceso, pero no todas.


Alexander Shulgin: la cocaína es la droga del falso poder. Por LUIS ALBERTO HARA