Captagón, la droga de los terroristas

El Captagón, droga euforizante, hasta deshumanizante, parece ser cada vez más utilizada en las filas de los yihadistas y kamikazes.

Captagón, la droga de los terroristas. El autor del atentado de Susa en Túnez, en junio pasado, estaba bajo la influencia del Captagón. Según el semanario francés Le Point, jeringas de este mismo producto habrían sido encontradas en lugares donde se han hospedado Salah Abdeslam y algunos de sus cómplices.

El Captagón contiene fenetilina, una anfetamina inscrita en la lista de sustancias psicotrópicas de la Organización Mundial de la Salud desde hace 30 años. Es conocido por dar a quien lo ingiera o se lo inyecte un sentimiento de fuerza absoluta, de invencibilidad.

Cuando disminuyen los efectos del Captagón, se instala una forma de psicosis, con la alteración de las funciones mentales y una euforia seguida de depresión. Un estado físico durante el cual dolor y miedo no existen.

Una deshumanización total

Sobrevivientes de la matanza del Bataclan cuentan que los terroristas parecían totalmente deshumanizados y drogados durante el asalto, un comportamiento que correspondería a los efectos del Captagón. Bajo la influencia de la droga, matar ya no significa nada para ellos.

Le Figaro publica el testimonio de un hombre que contó haber visto a los asaltantes aparcando el automóvil de marca Polo cerca del Bataclan: «Estacionaron justo frente a mí pero no había mucho espacio. Me pareció raro. Le costaba al conductor girar el volante, como si apenas supiera manejar. Fui a decirles que estaban mal estacionados. No abrieron la ventana y me miraron mal. Parecían zombis, como si estuvieran drogados».

Hoy en día, el Captagón se vende tanto a los combatientes del Ejército Sirio Libre como a los del Frente al-Nusra o del grupo Estado Islámico. Un comercio muy lucrativo para los traficantes de droga de la región, facilitado por el caos que reina en Siria.

Una droga «popular» en el mundo árabe

Si bien el Captagón se ha vuelto de uso común entre los kamikazes, esta droga es desde hace mucho tiempo utilizada en el mundo árabe. Hace unos 15 años, estas pequeñas píldoras blancas producidas en Turquía y Siria tenían como destino principal los países de la Península Arábiga.

Según un informe de la UNODC (United Nation Office on Drugs and Crime), la píldora cuesta unos céntimos en Líbano y se vende por decenas de dólares en los países del Golfo Pérsico.

El pasado 2 de noviembre, la justicia libanesa inculpó por tráfico de droga a diez personas, entre ellas a un príncipe saudí, por haber intentado mandar a Riad cerca de dos toneladas de píldoras, a bordo de un avión privado.

Las autoridades saudíes encargadas de la lucha contra la droga anunciaron este 15 de noviembre haber incautado en un año 22,4 millones de píldoras de anfetamina.

Captagón, la droga de los terroristas. Por RFI