Edward Gorey | El maestro de lo macabro

Artist and Writer Edward Gorey photographed in September 1977 on the set he designed for the Broadway production of Dracula, for which he won a Tony Award for Best Costume Design. (Photo by Jack Mitchell/Getty Images)

Gorey, siempre Edward Gorey. Pasan los años y sus ilustraciones no envejecen. Al contrario, vuelven con una pátina de novedad. Quizá porque ya nacieron con un aire antiguo, como si fueran el testimonio de una época que crecía y encontraba su plenitud en la imaginación del autor, observamos los dibujos de Gorey y nos entregamos a su poder evocador.

Quizá lo que nos atrae es su familiaridad, un mundo que nos sitúa entre la turbación inminente y una alegría que es un poco infantil, pero no ingenua. Edward Gorey murió en 2000, a los 75 años, pero las obras que escribía y dibujaba, máxima expresión de su universo particular, se siguen reeditando: ‘El huésped dudoso’, ‘El jardín maléfico’, ‘El ala oeste’… La mayoría siguen vivas en castellano gracias a las ediciones de Zorro Rojo, y algunas se encuentran en catalán en Angle editorial.

Edward Gorey-“The-Doubtful Guest” Doubleday-1957


En los últimos años, además, se ha ido recuperando la obra que hizo en colaboración. Gorey ilustró decenas de cubiertas de libros, de Conrad a Kafka y de Gogol a Henry James, y se pueden coleccionar fácilmente en Internet gracias a sus seguidores. También dibujó para otros autores, y ahora precisamente se publican dos títulos que confirman esta facilidad para poner su estilo al servicio del talento ajeno. ‘El libro de los gatos sensatos de la vieja Zarigüeya’ (Nórdica) reúne los poemas que T.S. Eliot escribió sobre gatos, una pasión compartida por Gorey: a pesar de la variedad, predominan los gatos burlones, de sonrisa mefistofélica, como si en su interior valoraran la ridiculez de los humanos.


La otra novedad es ‘Tristán encoge’ (Blackie Books), un cuento infantil de Florence Parry Heide que Gorey ilustró en 1971 y enseguida se convirtió en un clásico. Si solo dependiera de Gorey, Tristán habría podido salir en su diccionario alfabético de niños que morían (‘Los pequeños macabros’) como “el niño que se encogió tanto que desapareció”, pero esta historia tiene un final más humano y, como dice David Trueba en el prólogo, es un niño que “vive en la paradoja eterna de llegar a ser libre y autónomo y suponer al mismo tiempo que alguien te protege, te vigila, te entiende”. Gorey, siempre Edward Gorey.

ENG: Edward Gorey is an artist with a diverse and impressive body of work, ranging from writing and illustrating to set and costume design. Gorey wrote more than 100 books and illustrated more than 60, including The Gashlycrumb Tinies, The Doubtful Guest, and The Wuggly Ump. Born in Chicago, Illinois in 1925, he attended SAIC in 1943.
Undoubtedly one of the most remarkable illustrators of the 20th century, Gorey also designed prize-winning sets and costumes for innumerable theater productions including Dracula on Broadway, for which he won a Tony Award in 1977. Gorey is credited with creating the animated introduction to the PBS Mystery! series.
Gorey died in 2000 in Hyannis, Massachusetts, having produced two books during the last two years of his life: The Haunted Tea-Cosy: A Dispirited and Distasteful Diversion for Christmas and The Headless Bust: A Melancholy Meditation on the False Millennium. In a 1996 book review of The World of Edward Gorey, Steve Heller wrote in the New York Times that the artist’s satires ”are not mere commentaries on the manners and mores of a distant age; they are inventive narratives about evil adults, mischievous children, illicit lovers and improbable beasts.’’