La fábula, la sátira, el humor negro y lo absurdo en la obra de Anne-Marie Schneider

Anne-Marie Schneider aborda el tema de las relaciones entre hombres y mujeres en un estilo completamente fantástico. Muy pesimista en ciertas aspectos en los que describe una relación entre el dominante y el dominado, parece querer medirse con los hombres en una película en la que grita que siente un deseo visceral de casarse. La artista no tiene conocimiento de estas relaciones con los demás, ya que apenas se comunica con el mundo exterior, a menudo permanece encerrada en su casa por temor a sus contemporáneos. Sin embargo, aquí nos muestra mucho más de su vida privada de lo que permitiría la simple máscara de decoro que a veces usamos cuando estamos en sociedad.

© Anne-Marie Schneider


Este aislamiento la lleva a obtener información sobre el mundo exterior a través de los medios de comunicación. Usando este filtro ella toca los eventos actuales; sus dibujos, presentados en la documenta X en 1997, fueron testigos de esto al tratar con la represión policial de los flujos migratorios en la frontera. La artista ha producido otras imágenes de este tipo, expuestas en MAC, que oscilan entre los sujetos políticos y la exposición total. Este es el caso de los nuevos trabajos que muestran cuerpos desollados que están pintados de manera expresiva y vigorosa, con diferentes tonos de rojo y que son mucho más grandes en tamaño que los trabajos anteriores.

© Anne-Marie Schneider


Las obras de Anne-Marie Schneider en Grand-Hornu atestiguan una renovación constante y un combate perpetuo contra sus ansiedades, una solución encontrada para transcribir el mundo y enriquecerlo, un intento de estructurar el caos.

© Anne-Marie Schneider


ENG A.-M. Schneider addresses the subject of relationships between men and women in a completely fantastical style. Very pessimistic on certain sheets where she depicts a relationship between the dominant and the dominated, she then seems to wish to measure herself against men, in a film in which she cries out that she feels a visceral desire to get married. The artist has no knowledge of these relationships with others as she barely communicates with the outside world, often remaining cloistered in her home for fear of her contemporaries. Yet, here she shows us much more of her private life than would be permitted by the simple mask of decorum that we sometimes wear when we are in society.

© Anne-Marie Schneider


This isolation leads her to obtain information on the outside world via the media. Using this filter she touches on current events; her drawings, presented at the documenta X in 1997, bore witness to this by dealing with police crackdowns on migration flows on the border. The artist has produced other images of this type, on view in MACs, oscillating between political subjects and total exposure. This is the case in the new works that show flayed bodies which are painted in an expressive and vigorous fashion, using different hues of red and which are much larger in size than the previous works.

© Anne-Marie Schneider


Anne-Marie Schneider’s works at the Grand-Hornu bear witness to a constant renewal and a perpetual combat against her anxieties, a solution found to transcribe the world and enrich it, an attempt to structure chaos.

© Anne-Marie Schneider
© Anne-Marie Schneider
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© Anne-Marie Schneider
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