Interpol | Quince años después

Si esto fuese un concierto punk y tuviese que resumir el mismo en unas palabras diría que lo de Interpol en Razz ha sido “bragas mojadas y sobacos sudorosos“. Porque el vapor que había en la sala era el típico de uno de esos fines de verano húmedos en la capital catalana. A ello le sumamos que el concierto celebraba el 15º aniversario del lanzamiento del disco debut de los neoyorquinos, “Turn On The Bright Lights” (Matador, 2002), que junto a “Is This It” de The Strokes pueden ser considerados dos de los mejores discos de principios del siglo XXI, y el cambio de paradigma que supusieron a la música norteamericana en ese entonces, que venía siendo dominada por el nu metal. La gran diferencia entre estos dos era la dirección que marcaba su sonido; los de Paul Banks se iban por el post-punk y el no wave, los de Julian Casablancas se decantaban por el revival setentero basado en el garage.
Con el cartel de sold out a pesar de coincidir con la visita de Band of Horses en la Sala Apolo se palpaba que había ganas de revivir la juventud de esos primeros años del dos mil. Después de la correcta actuación de los teloneros nacionales It’s Not Not, encargados de poner en onda a los miles de fans que comenzaron a suspirar cuando salían elegantemente trajeados los cinco (!!!) integrantes de Interpol. Porque el trío que forman oficialmente Paul Banks (guitarra y voz), Daniel Kessler (guitarra) y Sam Fogarino (batería) fue acompañado por los ya habituales miembros de la banda en directo, Brad Truax (bajo) y Brandon Curtis (teclados). Y el sonido agudo de ‘Untitled’, comenzaba a sobrevolar la sala de Poblenou. Lo que vino fue hit tras hit, con ‘Obstacle 1’ donde la voz de Banks comenzó un poco floja para luego alcanzar un buen nivel; ‘NYC’ con una voz tenue enamoraba a mucha parte del público que miraba absorta por la acariciante y desolada voz de Paul. El primer punto de éxtasis de la noche llegó con ‘PDA’ y ese riff punzante de Kessler con su movimiento pélvico al compás y un carisma ganador además de un bajo sólido tocado magistralmente por Truax, una especie de enterrador de cementerio y el Sleep Tonight que iba creciendo entre la multitud. La tempestad lúdica seguía con ‘Say Hello to Angels’, otro punto alto de la noche. ‘Hands Away” ponía el freno de mano al subidón hormonal que se sentía en Razz para luego subir nuevamente con ese tándem que forman ‘Obstacle 2’ y ‘Stella was a Driver and She Was Always Down’ con una predominante presencia del bajo y lleno de desaliento conmovedor. ‘Roland’ es una de las canciones con sello Ian Curtis para darle paso a Kessler y sus notas con ‘The New’ y con el cierre triste y épico de ‘Leif Erikson’. Con esto se cerraba la parte gorda del show, la verdadera razón del espectáculo.
Pero había más reservado tras el repaso íntegro al álbum; sonaba ‘Specialist’, incialmente descartada de ese disco, que no podía faltar en esta fiesta, para después hacer un guiño a su sucesor “Antics” con la colorida ‘Not Even Jail’ que dejó al público con ganas de rebotar. El final se empezó a perfilar con ‘Take You On A Cruise’ y ‘Lights’ antes de volver a sus raíces con la profunda ‘Evil’ y la multitud coreando el “Sandy, why can’t we look the other way?“.
En definitiva, y le pese a quien le pese, “Turn On The Bright Lights” es un clásico y el quinteto se encargó de demostrarlo en una noche muy emotiva donde nos recordaron que hay discos que son atemporales.

Texto: Sebastián Rosas / Fotografía: Archivo

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