El ‘hygge’ es el nuevo ‘je ne sais quoi’ | Lo bueno para el alma

Dinamarca volvió a encabezar el World Happiness Report en 2016, igual que ocurrió de 2010 a 2012. Más allá de los sueldos altos, la escasa corrupción o la sanidad y educación públicas de las que disfruta el país, el secreto de la felicidad danesa se llama Hygge (pronunciado ‘hue-gah’). Como explicábamos en este artículo, el concepto Hygge hace referencia a “lo acogedor” o “lo bueno para el alma”. Hygge es acurrucarse frente a la chimenea mientras nieva en la calle; es disfrutar de la compañía de la familia o los amigos; es oler el pan recién hecho o saborear una taza de café antes de irse a dormir. También es el tacto de un jersey de lana, vestir una sudadera de algodón desgastada o enfundarse en un conjunto de tonos claros que den ganas de abrazar (sí, también existe el Hygge Fashion). En resumen: Hygge es disfrutar de un momento agradable y, si bien no es nuevo para los daneses, está conquistando al resto del mundo. La etiqueta supera el millón y medio de publicaciones en Instagram, nuevos libros convertidos en best seller exploran el fenómeno y ha mutado en un vocablo de lo más común para modelos como Edie Campbell. Ese no se qué francés tiene nombre propio en la cultura danesa y, a pesar de las altas tasas de suicidio y de alcoholismo del país, ya ha sido identificado como la clave de la felicidad dentro y fuera de sus fronteras.

Hay (mucha) tela que cortar más allá de Acne Studios. La filma nacida en Estocolmo en 1997 era hasta la fecha el gran referente de la moda nórdica. Sin perder un ápice de su reputación cool, se suman a Acne un buen número de firmas norteñas que ya están conquistando la industria. Ganni es uno de los ejemplos que más ha dado que hablar y que ha conseguido consolidarse como una de las favoritas por editoras de moda, celebrities y blogueras (Veronika Heilbrunner o Alexa Chung no se quitan sus diseños). Pero la lista va mucho más allá: Rains ha logrado poner de moda los denostados chubasqueros y sus diseños ya se venden en tempos del lujo como Colette, Saks Potts confecciona los coloridos abrigos de pelo más fotografiados en las semanas de la moda, House of Dagmar se ha convertido en firma de culto, Cecilie Copenhagen es la materialización de la elegancia sin esfuerzo, By Malene Birger reinterpreta como nadie la sastrería masculina y Gestuz demuestra que el minimalismo puede ser muy femenino. Filippa K, Bruuns Bazaar o la firma de joyería Sophie Bille Brahe son algunos ejemplos más de la creciente influencia escandinava en la industria de la moda. (Por Clara Ferrero)