SHOEG revela la conceptualización de “Vaseline”

“El cuerpo me pide salir de las armonías y formas habituales, y no asentar mucho los paisajes sonoros.”

Llevamos años laureando a Shoeg como uno de nuestros artistas más interesantes.

Esto se ha disparado gracias al lanzamiento de “Vaseline” (Memory no.36, 2017), su mejor trabajo hasta la fecha y uno de los más destacables de lo que llevamos de año.

Este álbum define un universo ambiental hiperdigital en el que conviven los samples de órganos con la épica maximalista y los ecos New Age con la melancolía enrarecida.

Algo plasmado a la perfección por el vídeo que el mismo artista elaboró para “Monitoring Activity”, un recorrido por “un mundo 3D casi real” que transita por paisajes desiertos inspirados por capturas de Apple Maps de Los Angeles, San Francisco y Tokyo.

Desde su abstracción, “Vaseline” (Memory no.36, 2017) trata conceptos como la sobreinformación y la distancia.

Este último motivo es el que ha marcado la trilogía iniciada por “Panorama” (2014) y “Tanz” (Boira, 2015) y que ahora cierra el álbum que hoy nos ocupa.

Más allá de la extraña belleza de su música, “Vaseline” (Memory no.36, 2017) esconde un interesantísimo trabajo de fondo que se revela en la siguiente entrevista.

 

 

¿Cómo tomó forma esta trilogía no intencionada sobre la distancia? ¿Qué conceptos querías trabajar en “Panorama” y “Tanz”?

Panorama, Tanz y Vaseline forman una línea temporal personal desde el pasado hasta el presente.

Panorama fue una prueba: a ver qué era capaz de hacer con todo un material heredado que nunca se ha editado de la banda de mi padre, con todo lo que implica.

Ahí está esa distancia, el hecho de interponer un proceso más entre cómo se presentaba el material y qué pasa tras digerirlo.

Tanz fue otro reto: samplear algunas vacas sagradas que tengo por el disco duro, y hasta a mí mismo con 15 años. Me gusta verlo como cualquier proceso humano en general (y a la vez, contra todo ese mensaje mercantilista que usa la palaba ‘crear’): coger materiales ya existentes e insertar tus ideas y manos para transformarlo en algo diferente.

¿“Vaseline” ha sido pensado desde el inicio como una continuación de las anteriores o se fue definiendo en su desarrollo?

Nunca tuve esa intención, me di cuenta una vez terminado el disco y habiéndolo escuchado en contexto.

Hay mantras personales que se repiten, que están ahí rondando en el subconsciente y aparecen sin que te des cuenta.

La primera idea era mutar del sampling a la síntesis digital. El sampling es algo que se nutre del pasado, mientras que la síntesis es algo que se genera a cada instante.

Mientras que Panorama y Tanz eran 100 y 80% sampling respectivamente, en Vaseline he generado el 99% del material sobre apuntes que fui recogiendo desde mitad de 2015 y, por tanto, en lo presente.

Los primeros temas de Vaseline, por cierto, surgieron de Spam, un trabajo para una pieza de la bailarina de danza contemporánea Núria Guiu.

Produje unos 15 minutos de música continua, de los que se han salvado partes de “Registry” y de “Fluid Simulation”.

Entre las ideas que formaban la pieza, estaba la de la sobreinformación, que la relaciono directamente con otras ideas del disco.

Texto:  Pau Cristòful