Neurocientíficos explican por qué correr puede hacerte sentir “colocado”, de manera natural

TRAS DÉCADAS DE INVESTIGACIONES LOS CIENTÍFICOS HAN DADO CON POSIBLES EXPLICACIONES PARA LA CLARIDAD MENTAL Y CONCIENCIA PLENA EXPERIMENTADA POR LOS CORREDORES

Salir a correr puede renovar la mente, el cuerpo y el ánimo de las personas y por esta razón hay quienes recurren a una carrera antes de tomar una decisión importante, como parte de un hábito regular y una forma de manejar las tensiones físicas y psicológicas de la vida contemporánea. Correr es una actividad vigorosa que en la proporción adecuada no desgasta al practicante sino que lo revitaliza. Entre una zancada y otra los corredores con frecuencia experimentan una sensación de claridad, bienestar y luminosidad que se asemeja a un “colocón” por drogas. Este efecto ha llamado la atención de los neurocientíficos y, tras décadas de investigaciones, se ha logrado identificar que hay una fuerte conexión entre el ejercicio aeróbico y la claridad cognitiva. Esto se debe a la neurogénesis, es decir, la formación de nuevas neuronas, ya que contrariamente a lo que los neurocientíficos asumieron en un principio, las neuronas sí se regeneran y la única forma conocida hasta el momento de estimular este proceso es el ejercicio aeróbico.

Por otro lado, el lugar donde se generan las nuevas células es el hipocampo, una región del cerebro que ha sido relacionada con el aprendizaje y la memoria, de tal manera que los especialistas creen que esto podría explicar por qué el ejercicio aeróbico ha sido ligado por numerosos estudios a una mejora en la memoria. Además, los investigadores también han registrado cambios en el lóbulo frontal del cerebro de quienes han hecho de la carrera un hábito a largo plazo. En esta zona del cerebro, localizada detrás de la frente, hay una mayor irrigación sanguínea después de correr de 30 a 40 minutos y en los corredores habituales suele haber más actividad constantemente. Se cree que esto está detrás de la claridad que los corredores experimentan y utilizan para planear, prever y enfocarse tanto en las metas como en la optimización de su tiempo. A la par el lóbulo frontal ha sido igulamente relacionado con la regulación de las emociones, y por esta razón se recomiendan períodos de ejercicio aeróbico a quienes batallan con los cambios de humor y la ansiedad.

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Sin embargo hay beneficios que quizá no hayan sido cuantificados aún por los científicos pero que resultan muy importantes, como la sensación recurrente de muchos corredores de liberar su mente con cada respiración y paso, un estado de presencia absoluta en el que el cuerpo corre y la mente está presente y atenta en el momento, consciente y plena. Un estado muy parecido a aquel que ahora se ha popularizado bajo el nombre de mindfulness, que se caracteriza por sensaciones de claridad, receptividad y alerta difíciles de cuantificar pero que son sumamente significativas para los corredores, pues es durante esos momentos que la conciencia puede reposar en la amplitud de la mente y se experimentan entendimientos espontáneos sobre qué somos, cómo nos sentimos y qué estamos haciendo. Hay veces que a mitad de la carrera se puede comprender por qué se ha respondido a la pareja de determinada manera o cómo se siente uno con respecto a su trabajo, relación, vida, frente al cosmos, etc., o simplemente se puede reposar en esa experiencia de profundidad y amplitud, en la sensación del samadhi, es decir, de un estado de contemplación y de recogimiento desde el cual se pueden tener experiencias trascendentales. Quizá esto es lo que quería expresar el escritor Haruki Murakami cuando en su libro De qué hablo cuando hablo de correr escribió: En una carrera larga el único oponente que tienes que vencer eres tú mismo, la forma en la que solías ser.