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El hombre es la única criatura que se niega a ser lo que es

Según el escritor y filósofo Albert Camus, «el hombre es la única criatura que se niega a ser lo que es» significa que el hombre mediante una lógica contradictoria de negación y nihilismo, ha llegado al absurdo de aceptar asesinatos considerándolas fatalistas e inevitables.

En la introducción del ensayo El hombre rebelde escrito en el año 1951, se encuentra la frase “el hombre es la única criatura que se niega a ser lo que es” como una conclusión a la relación y el papel que cumple el absurdo humano y la revuelta o rebelión.

En el ensayo anterior llamado El mito de Sísifo, Camus discute el tema de vivir o no vivir teniendo en cuenta las implicaciones del suicidio y en El hombre rebelde discute el tema de tolerar o aguantar; o no tolerar o no aguantar; teniendo en cuenta las implicaciones del acto de rebeldía: la rebelión.

El ensayo El hombre rebelde es considerado un tratado filosófico sobre un hombre en revuelta, como está subtitulado el ensayo. Según Camus, la revuelta del hombre en la sociedad crece cuando se censura su conocimiento y es incitado a asesinar o a consentir asesinatos.

Camus ejemplifica sus teorías sobre la rebelión con fenómenos históricos desde antes de la Segunda Guerra Mundial hasta movimientos contemporáneos como el surrealismo creando una continuidad del comportamiento de la revuelta en las masas.

Albert Camus


Análisis de la frase: «El hombre es la única criatura que se niega a ser lo que es» según Albert Camus

La relación entre los conceptos del absurdo y de la revuelta y posterior rebelión en una sociedad debe ser entendida según el ejercicio filosófico de Albert Camus.

La persona absurda o el absurdo acepta que la lógica sea más importante que los escrúpulos que son considerados ilusorios. La lógica del absurdo ya por definición es incongruente como por ejemplo la dicotomía de la condenación del suicidio y la aceptación del asesinato.

Una de las razones del absurdo es lo que Camus llama oposición existencial, o sea, el conflicto entre el deseo humano por el orden y por el propósito de la vida y el vacío, la indiferencia y el silencio del Universo.

Las tres opciones filosóficas que existen para el absurdo son:

· El suicidio físico: que es considerado un acto cobarde porque no es considerado una revuelta real.
· El suicidio filosófico: es la creación de un mundo carente de significados y consuelo más allá del absurdo.
· La aceptación del absurdo: es la dignidad de pelear en una batalla que sabes que no puedes ganar y es considerado un verdadero heroísmo.

El hombre frente al absurdo y frente a las injusticias, le nace el impulso genuinamente humano de rechazar la aceptación de su propia existencia en búsqueda de una nueva forma de rehacer y cambiar al mundo.

Este impulso es llamado revuelta. La revuelta es considerada una de las dimensiones esenciales de la humanidad y ha existido siempre. La revuelta individual se vuelve una rebelión grupal.

En la era de ideologías que vivimos, la rebelión se vuelve metafísica, o sea, abstracto y especulativo perdiéndose en la «deificación del hombre de poder transformar y unificar el mundo» ignorando el hecho histórico de que cualquier transformación masiva o generalizada de la sociedad es necesariamente violenta.

En este contexto, Camus prefiere la actitud de la rebelión contra la aceptación del absurdo por el solo hecho de que por lo menos da una dirección clara de violencia en vez de la negación y el nihilismo del absurdo con respecto a las muertes como inevitables e ‘ignorables’ porque «el hombre es la única criatura que se niega a ser lo que es».

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