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Cómo seguir el camino de la frugalidad, retirarse pronto, ser feliz y salvar el planeta

CONSEJOS DE FRUGALIDAD DE UN GURÚ RADICAL EN TIEMPO EN LOS QUE EL SOBRECONSUMO ES SIMPLEMENTE ESTÚPIDO E IRRESPONSABLE

En tiempos de incertidumbre generalizada y cuando resulta evidente que comprar más cosas no traerá la felicidad (pero tal vez si destruirá el planeta), el mensaje de Peter Adeney, mejor conocido como Mr. Money Moustache, el gurú de la frugalidad, es refrescante e incluso urgente. Adeney se ha convertido en una especie de celebridad de la blogósfera debido a su plan de finanzas personales que enseña a lograr el retiro en poco más de 10 años adoptando una filosofía del ahorro. El gurú de la frugalidad sugiere un cambio de mentalidad en el que la frugalidad se percibida no como privación sino como liberación.

El plan de Adeney se basa en la noción de casi todos actualmente somos pésimos en manejar nuestro dinero (pero que esto puede reentrenarse fácilmente, principalmente reconociendo que no necesitamos la mayoría de las cosas que compramos y generando una cierta conciencia de cómo nos suelen engañar las marcas). De aquí se deriva un plan para volverse lo suficientemente rico para podernos retirar en poco tiempo y el último punto es que trabajar cuando no necesitas dinero es mucho mejor (y es que el fin de retirarse es liberarse del sistema opresivo y competitivo más no dejar de hacer las cosas que a uno le gustan y en las cuales encuentra sentido).

Adeney ha adoptado una vida en la que gasta 24 mil dólares al año, la cual le permitiría vivir sin seguir ganando dinero, utilizando los ahorros que acumuló trabajando en la industria del software por 11 años. Vive con su esposa y un hijo y puede considerarse una «máquina de optimización humana». Un ejemplo, tiene un coche pero sólo lo utiliza cuando debe de llevar cargas de más de 35 kilos, él y su esposa sólo consumen 2.5 tanques de gas al año. Su medio de transporte es una bicicleta, la cual considera mucho más eficiente.

El estadounidense promedio ahorra sólo el 6% de sus ingresos, esto implica en promedio 60 años para retirarse. Adeney sugiere que tomando algunas medidas como comprar un coche usado, aprender a cocinar y resolver uno mismo problemas de mantenimiento del hogar, usar una bici, no usar aire condicionado, etcétera, permite ahorrar a la mayoría de las personas (en Estados Unidos al menos) el 64% de los ingresos lo cual permite llevar una carrera de 11 años en promedio.

La posibilidad de un retiro en diez años que ofrece este sistema basado sencillamente en gastar mucho menos de lo que uno gana, suele convertirse en un modo de trabajar sin que sea necesario para la subsistencia, lo cual hace que el trabajo sea más placentero –y es que la felicidad está ligada al esfuerzo, a seguir aprendiendo y ayudar a los demás y no a tirarse a supuestamente gozar de los lujos acumulados. De hecho ésta puede considerarse una de las grandes ilusiones de nuestra época, la noción de que «añadir más cosas lujosas y eliminar el esfuerzo es el camino a la felicidad,» y que es «nuestra obligación social gastar dinero en cosas estúpidas». Adeney cuenta el asombro que le produce el comportamiento harto común en nuestra sociedad en el cual la gente hace ostentosas demostraciones de su riqueza comprando cosas que todos saben que no necesitan como si esto fuera un carácter evolutivo con el cual se despliega el valor reproductivo de una persona –cosas como pavonearse en un auto de último modelo adquirido a través de crédito sin tener nada de dinero en el banco o gastarse decenas de miles de dólares en una boda cuando uno no es dueño de su propia casa.

Escalando en la pirámide de la necesidad, Adeney sugiere que «el sentido de trabajar es crear, es alimentar tu alma. El sentido de ganar dinero es sólo tener suficiente dinero, una vez que se consigue eso, tener más dinero no aumentará tu felicidad». Una vez que se lograr trabajar sólo por amor esto produce autenticidad, «uno trabaja sin necesitar el dinero» y curiosamente esto es el «marketing más poderoso, porque cualquier cliente puede percibir que uno no quiere sacar provecho, se hacen las cosas por amor».

Se podría argumentar que la frugalidad de Mr. Money Moustache, la cual pude conocerse más a detalle en su blog, hace que uno se obsesione demasiado con el dinero, con lo que uno gasta, con las más mínimas decisiones financieras (y que hay cosas más importantes y bellas que pensar en el dinero), pero a fin de cuentas su proyecto, según él mismo defiende, tiene un sentido planetario basado en la noción de salvar a la humanidad de ser destruida por el sobreconsumo y de mostrar a las personas que una vida feliz o tiene que ver con comprar cosas caras para satisfacer nuestros vacíos existenciales. «Es un problema de psicología humano tanto como uno financiero, técnico o político», señala. En este sentido el trabajo de Adeney es ciertamente loable.

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