Metáfora visual a lápiz de Stefan Zsaitsit

En sus retratos a niños pequeños con cabezas enormes llenos de mundos propios, Stefan Zsaitsit crea narraciones surrealistas. Hay poesía, hay metáfora visual.

Metáfora visual a lápizde Stefan Zsaitsit. Surge la traza en revuelta contra el papel, en desorden aparente se construye la forma, que aunque humana, habita en el dimorfismo que rápidamente se apropia de la imaginación. El grafito llega con fuerza para definir cuerpos y develar ojos entristecidos.

La obra de Stefan Zsaitsits lucha con la ilustración de las emociones pero también las provoca, la vitalidad de su línea confronta la ternura y el tormento de sus personajes. Sus trazos obligan al espectador no solo a ver, sino a interpretar, y en muchos casos a identificarse con los desequilibrios allí expresados.


Cada pieza presenta a un individuo que está literal o figurativamente sobrecargado de animales, objetos o pensamientos metafóricos.

La fragilidad que conlleva la técnica, la sencillez de utilizar únicamente papel y lápiz, muestra una gran moderación y compasión, y una verdadera dedicación hacia sus sujetos.

Stefan Zsaitsit ha publicado dos libros: Headsongs y Homunculi. Además, sus dibujos ilustran Der Hals der Sängerin: Cuatro cuentos de la escritora austriaca Barbara Frischmuth. Del prólogo de Homunculi de Barbara Frischmuth, con fino trazo Zsaitsits captura las imágenes etéreas revoloteando en las cabezas maravillosamente desfamiliarizadas, que, nacidas de la asociación, buscan forma y composición. Aspiran no a resolver el enigma qué es el ser humano sino a disolverlo en varias corrientes de consciencia.


El medio del dibujo le permite a Zsaitsits seguir rastros del inconsciente, impresiones de la vida diaria o recuerdos casi olvidados, señalando que «dibujar es el medio que más se acerca al pensamiento humano». Las figuras solitarias dentro de su obra ocupan mundos surrealistas y oníricos, que reflejan el funcionamiento interior de la mente.

La racionalidad y la irracionalidad, el orden y el caos, lo real y lo surrealista coexisten en la mente del artista y en la hoja dibujada. En última instancia, las obras son representaciones del absurdo y la irracionalidad de la vida».

Metáfora visual a lápizde Stefan Zsaitsit. Texto: Adriana Pinto