Los paletos estéticos

Los herederos de los legados artísticos son paletos estéticos amparados por la ley para destruir la belleza

Los paletos estéticos. Ya lo dijo Machado: «Somos esencialmente paletos». España es un país de paletos culturales. Entiéndase aquí paleto como ignorante intelectual, individuo de escasa formación, y entiéndase cultura como conocimiento general del ser humano, tanto científico como filosófico y artístico.

Una aplastante mayoría de la población española está constituida por individuos que pueden calificarse sin tapujos de paletos culturales, y de ellos los más abundantes son los paletos estéticos, caracterizados por haber perdido la capacidad y sensibilidad innatas para apreciar la belleza sensorial, entendida ésta como una arquitectura visual armoniosa de las formas, planos, volúmenes y colores, que bien concebida produce en nuestro cerebro una placentera sensación, de agrado y disfrute.

De la capacidad para apreciar la belleza visual nace el arte, tanto en su plano de creación como de disfrute posterior. Y lo mismo puede decirse de la estética sonora como fundamento de la verdadera música. El paleto estético es la especie más superabundante de hoy, hasta el punto de que la mayoría de individuos con una formación general aceptable pueden calificarse también como tales.

Todo ello viene determinado por esta sociedad cientifista del bienestar, incapaz de crear espacios donde nuestra innata virtud estética se mantenga y cultive. El conocimiento científico, como espacio sagrado e incuestionable, propicia el avance técnico del ser humano y su capacidad de dominio y control sobre el medio, pero también castra, desde el principio, todos los espacios simbólico-poéticos del conocimiento de la realidad, antes ocupados por la religión o el arte y hoy sólo por este último con carácter marginal, con muy escaso margen de germinación.

Una nueva forma de «arte», profundamente antiestético, se produce y expande para consumo banal de una sociedad de paletos estéticos.

El oportunismo ideológico, la verborrea conceptual inconsistente y la provocación hueca y vacía han desplazado el hecho estético y pretenden hacer pasar por arte a un maremagnum de imposturas. Al tiempo, los legados artísticos del pasado van desapareciendo y su memoria extinguiéndose en contextos donde prácticamente nadie es capaz de apreciarlos en su justa dimensión. Los herederos de los legados artísticos son, por lo general, paletos estéticos amparados por la ley para destruir la belleza que los seres humanos del pasado edificaron con sabio criterio e inteligencia.


Los paletos estéticos. Por Andrés García Ibáñez