Katharina Arndt: la sociedad de consumo en la era digital

Katharina Arndt está particularmente interesada en la «decadencia» y la «superficialidad» de esa sociedad materialista

Katharina Arndt: la sociedad de consumo en la era digital. La artista no juzga de malos y buenos los personajes que aparecen en sus obras, solo son una parte del mundo que representa afirma. Katharina trata de caminar por esa delgada línea entre los placeres simples y la autoreflexión.

Los primeros recuerdos de Katharina Arndt relacionados con el arte, fueron con las obras de acuarela de su madre.

Recuerdo las acuarelas de mi madre que hacía cuando era adolescente. Hizo acuarelas de sus estrellas de cine favoritas, como Alan Delon, caballos salvajes, autos veloces, cosas realmente geniales.

Todavía tengo una de sus acuarelas colgada en mi cocina y la miro todos los días. Es un Mercedes SL pintado ingenuamente en las montañas. Ella fue mi primera gran influencia y me dio una idea de lo que puede ser el arte.

¡Entender! O querer entender. El arte es pensar. Poner en nuevas “palabras” lo que creo haber entendido. Las ‘Palabras’ de Bellas Artes: trazos, colores, formas.

La sociedad de consumo en la era digital a través del arte de Katharina Arndt

Pintar da la oportunidad a Katharina Arndt de observar a la cotidianidad que la rodea desde la distancia. Y la ironía es el lenguaje que utiliza para hacer una crítica a lo cotidiano, ridiculizar los anhelos

A través de la diversión Katharina Arndt muestra los anhelos de la peña de ser «siempre JOVEN». Y cómo los representa, pues imaginándose la vida en Miami Beach de los años 80 en color rosa, amarillo y azul claro. Color caramelo empalagoso pero muy bonito. Entre estos colores pastel las caras de los personajes rompen con sus rasgos exagerados. La belleza se queda en el color quizá, no en la forma. Toda esa imaginación surge como contra respuesta a lo romántico.

El texto de Julia Meyer-Brehm sobre su exposición lo dice en pocas palabras: «Todos conocemos el sueño de una playa de arena blanca, un mar turquesa y palmeras tropicales. Incluso en la vida cotidiana, lejos de las vacaciones, parecemos estar constantemente en busca del supuesto paraíso, de experiencias inolvidables o del momento perfecto.

El espacio digital amplifica nuestros anhelos y nuestras utópicas fantasías de eternidad

Todos podemos ser eternamente jóvenes y, tener la piel bronceada, sin arrugas y mostrarnos alegres ante los demás. El deseo de la eterna juventud suena dulce y tentador. La industria de la publicidad ha aprovechado este deseo durante décadas: compra esta crema, te hará brillar. Haz este ejercicio, ¡tensa tu piel! ¿Celulitis, cabello, arrugas?

Pero en algún momento, nuestros sueños y nuestras ilusiones se desdibujan con la dura realidad. La expectativa de que uno puede detener el tiempo de alguna manera, permanecer en el ahora, es tan omnipresente como ilusoria. En realidad, nadie es eternamente joven. Y así, siempre hay una ominosa finitud detrás de nuestras utópicas fantasías de eternidad.