Vermú Solidario Besa-la 2022

El domingo 11 de septiembre se celebra la edición 2022 del Vermú Solidario. En esta ocasión es a favor de Besa-la un sencillo gesto en contra de la violencia machista.

Las donaciones recaudadas se destinan a la casa de acogida que el Ajuntament de Palma tiene en la ciudad y que gestiona la organización Intress, dando cobijo a víctimas de violencia machista y a sus hijos, aportando un espacio seguro, además de ayuda psicológica, jurídica y asesoramiento para redirigir su vida laboral.

Para esta edición cuentan como anfitrión de lujo con la colaboración de una de las empresas locales con mayor proyección internacional, Bodegas Suau que cediendo sus instalaciones acoge esta edición y a los cien participantes invitados.

Como en cada Vermú Solidario los participantes disfrutarán de tres zuritos de vermú tradicional de bodega, una gilda cortesía de #sEstudi el espacio creativo de trabajo de Alejandro Macià comunicación y tres tapas gourmet elaboradas para esta especial ocasión por Delibcies by Isa Moragues.

La historia de Suau.

En la primera mitad del siglo XIX el emprendedor mallorquín Juan Suau y Bennassar surcaba el Atlántico a bordo de su navío El Mallorquín entre Mallorca y Cuba, donde fundó una destilería y transportó sus productos allí donde había negocio. En una de sus travesías, Suau se enamoró de una joven mallorquina, hija del socio de su padre, y tuvo que reconsiderar su vida, echando raíces en Mallorca, a donde trasladó su negocio en 1851.

A mediados del siglo XIX, un navío español, atravesaba el Atlántico a vapor. Su nombre era “el Mallorquín” y lo capitaneaba D. Juan Suau y Bennaser. Además de sus funciones de comandante de “el Mallorquín”, Juan Suau era un inquieto comerciante que montó en Cuba un negocio de anisados y otros producctos tipicos del Caribe incluyendo, por supuesto, el ron, para cuya destilación exportó a Cuba media docena de alambiques de cobre comunes en el siglo XIX.

Cuando el capitán Suau inició su aventura, del inmenso imperio español solo quedaban dos territorios, ambos en el Caribe… Puerto Rico y Cuba. Aun así extendio sus travesias hasta Veracruz,Buenos Aires, Montevideo, Santo Domingo y Haiti, ademas de sus singladuras en el Mediterraneo y el Atlántico continental europeo.

En una de sus recaladas en Mallorca se enamoró de la hija de un mallorquín vinculado quizás, desde dos o tres siglos antes, al negocio de los licores tanto en España como en América. Los papás de “la pretendida” no pusieron obstáculos al amor naciente, pero para consumarlo en el  Sacramento del Matrimonio  exigieron dos cosas al capitán Suau: que abandonase su barco y sus negocios ultramarinos pues no querían tan lejos a su única descendiente. Desde un punto de vista tanto humano como histórico no parece ilógica ni la exigencia de la familia de la novia ni la decisión de Suau de aceptarla.