La película Sybil (2007) y la personalidad múltiple

La película cuenta la la historia de Shirley Ardell Mason, quien fue diagnosticada con trastorno de personalidad múltiple (hoy trastorno de identidad disociativo).

La primera versión de película de 2007 fue dirigida por Joseph Sargent. El guión de John Pielmeier se basó en la novela homónima publicada en 1973 de Flora Rheta Schreiber. Cuenta la historia de Shirley Ardell Mason, quien fue diagnosticada con trastorno de personalidad múltiple (hoy trastorno de identidad disociativo).

Es la segunda adaptación que se ha realizado de la novela, la primera fue una película para la televisión de 3 horas de duración protagonizada por Sally Field. Sally Field ganó un Emmy por su interpretación y, fue emitida por la NBC en 1976.

En enero de 2006, The Hollywood Reporter anunció que la cadena estadounidense CBS tenía luz verde para el proyecto, pero que quedaría todo reservado hasta que estuviera completada la película. Fue estrenada en Italia, Nueva Zelanda, República Dominicana, Brasil, Noruega y Hungría antes de ser transmitida en Estados Unidos el 7 de junio de 2008 por la cadena CBS.

Siendo la segunda película que esta basada en la misma obra y en la misma historia real, es interesante cómo se aborda al personaje y sus personalidades. Muestra una serie de situaciones, y de personalidades, que en la primera película no aparecieron. Recomiendo ver esta película como complemento de la primera, siendo que ésta es de menor duración y menos dramática que en la que actúa Sally Field. Se debe tener en cuenta que cuando hicieron esta versión sabían quien era en realidad Sybil.

Trama

La estudiante de arte en la Universidad de Columbia Sybil Dorsett se encuentra en una clase pintando cuando súbitamente parece cambiar de personalidad y se marcha rápidamente del lugar.

Luego, en una llamada telefónica confiesa no recordad lo que ha hecho en los últimos meses.

En la Universidad primero es tratada por el Dr. Atcheson, psiquiatra, quien la diagnostica tener histeria femenina.

Luego le pide a su amiga la psiquiatra Cornelia Wilbur, única psiquiatra de la facultad femenina, que atienda a Sybil.

En sus sesiones con la doctora Wilbur Sybil le comenta que a veces pierde la noción del tiempo, por meses, y que aparece haciendo cosas que cree no poder hacer, dibujos, pinturas, idiomas, etc.

Wilbur, poco a poco va conociendo a las 16 personalidades diferentes que Sybil ha construido para defenderse de diversas situaciones conflictivas en su vida, incluyendo los abusos de su madre, sobre todo.

En esta época no existía el diagnóstico de trastorno de personalidad múltiple, actualmente llamado trastorno disociativo de la personalidad, por lo que la doctora Wilbur deberá luchar por ser escuchada por sus colegas, tanto por el extraño diagnóstico como por ser mujer.

ELENCO: Jessica Lange: Dr. Cornelia Wilbur · Tammy Blanchard: Sybil Dorsett · Eddie Ruiz: Dr. Ladysman · JoBeth Williams: Hattie Dorsett

El reflejo de Sibyl: Una terapia peligrosa, la tercera versión

Título original: Sibyl · Director: Justine Triet · Actores: Virginie Efira, Adèle Exarchopoulos, Gaspard Ulliel, Sandra Hüller, Niels Schneider, Laure Calamy, Paul Hamy · Fecha de estreno: 10/01/2020 | Crítica: Antonio Weinrichter

Que esta película fuera aceptada a concurso por el festival de Cannes es un enigma que se despeja en menos de lo que se tarda en gritar «chovinismo»

Es francesa, sí, pero no solo de nacionalidad, sino que encarna ese espíritu rebuscado trascendente de cierto cine galo que anida en su cine de autor (que lo compensa, en todo caso, con una apabullante nómina de talentos). Lo preocupante es verlo también en una obra como esta, a la que no cabe acusar de tener estilo o una visión del mundo. No va de artística pero desde luego no puede presumir de comercial.

La protagonista es una terapeuta que es también una escritora frustrada, y alcohólica anónima, que sufre estrés postraumático de una relación de juventud. Frecuentes flashbacks-relámpago nos lo recuerdan de forma fastidiosa.

Cuando inicia consulta con una actriz, apenas un poco más depresiva que ella, decide utilizar sus confesiones para la novela con la que se quiere reinventar como escritora. Además, el rodaje de una película hace que la terapeuta se convierta en supervisora de la actriz, añadiendo otro nivel a los muchos que ya teníamos de ficción y realidad, locura y memoria, etc.

Suficientes para armar media docena de relatos al menos, todos en principio de mayor interés que este. Otro problema es Virginie Efira, prolífica pero no muy expresiva actriz. Su escena de exceso etílico palidece al lado de la de Sandra Hüller en «Toni Erdmann», actriz que menciono porque comparece aquí (es la directora del film-dentro-del-film) aportando el único toque de humor de la función.